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PARTE IV
Fase II: “Cargando” el Tejido Específico
La fase II se caracteriza por un incremento localizado de la expresión del factor de crecimiento y la sensitividad del tejido a las hormonas anabólicas. Aquellos que siempre se han preguntado por qué las drogas anabólicas no funcionan sin entrenamiento encontrarán una buena explicación aquí. Pongámoslo simple: tus músculos necesitan ser “cargados” para las acciones de estas drogas primero. Una vez que el cuerpo logre esto que es incrementar la densidad de ciertos receptores en aquellos músculos específicos (fibras en realidad) donde es necesario iniciar las reparaciones. Esto incluye, entre otros, andrógenos, IGF-1, MGF y receptores de insulina. El daño muscular inducido por el estiramiento y la respuesta de la Fase I son, ambos, los principales detonantes aquí. La regulación de la densidad de receptores es importante porque evita que las hormonas anabólicas estimulen el crecimiento de tejido en aquellas áreas del cuerpo que no lo requieran. La densidad de receptores puede, por lo tanto, ser tan fuerte como fuerza reguladora en la actividad farmacológica de las drogas anabólicas como los niveles de suero de las drogas en sí mismas.
Poniéndolo en perspectiva, necesitamos recordar que hay dos compuestos independientes que interactúan antes de que ningún mensaje sea enviado a alguna célula muscular diciéndole que incremente su crecimiento. Tenemos una hormona o factor de crecimiento por un lado, como la testosterona, IGF-1, MGF o insulina y sus correspondientes receptores por otro lado. El inyectar drogas anabólicas exógenas facilita grandemente la vinculación de los receptores y las señales anabólicas proveyendo más mensajeros hormonas-factores de crecimiento (obviamente). Cuanto más hormonas o factores de crecimiento tengas alrededor de la célula, más vinculantes y activados los lugares de recepción estarán. No podemos olvidar, sin embargo, que teniendo más lugares de recepción (en lugar de más hormonas) puede facilitar el proceso también. Tener más receptores significa que las hormonas existentes o factores decrecimiento los encontrarán más rápido. Una vinculación más rápida significa que el mensaje anabólico es enviado más rápidamente y una vez completado esto el mensajero anabólico estará más propenso a encontrar otro lugar de reopción (para enviar otro mensaje) antes de que se destruya la enzima. Todo esto consiste en cuantas señales pueden ser enviadas en un lapso determinado y ambos lados de la ecuación son igualmente importantes en determinarlo.
Mientras por una mano tenemos un incremento en la sensitividad del tejido a las hormonas anabólicas y factores de crecimiento, también vitales durante la Fase de Carga del Tejido Específico es un incremente en la expresión localizada de ciertos factores de crecimiento vitales en sí mismos. Esto incluye IGF-1, MGF, FGF, HGF, TNF, IL-1, y IL-6. Estos compuestos serán liberados y trabajar´n juntos en las fibras musculares dañadas existentes y en las células satélite, en una suerte de gran sinfonía de anabolismo muscular donde cada uno juega un rol muy importante en el proceso. In muchos casos, las acciones de un componente soportará las de otro, bien reforzando sus niveles, suprimiendo las proteínas restrictivas de los vínculos o apoyando sus señales vía mecanismos de enlace. Un mapa detallado de tales interacciones podría estar más allá del alcance de este libro y, en efecto, eso y algo de que no está todavía completamente comprendido por la ciencia. Sin embargo, una vista general de qué está sucediendo con cada compuesto en sí mismo se verá en nuestra revisión de la Fase III.
Fase III: Reparación
Tus tejidos musculares locales son cargados durante las Fases I y II. Durante la Fase III, las hormonas y los factores de crecimiento van a trabajar para terminar el trabajo. Catalogamos esta fase como una de acción anabólica en curso, acción mediada por los efectos combinados de muchas hormonas anabólicas y factores de crecimiento incluyendo andrógenos, insulina, IGF-1, IGF-2, MGF, FGF, TNF, IL-1 y IL-6. Este es el momento cuando la reparación y la hipertrofia están tomando físicamente lugar en tus músculos y cada compuesto jugará un complicado rol en el proceso. No debemos olvidar, sin embargo, que todo lo que nos ha conducido hasta este punto (las acciones en las Fases I y II) ha sido determinante en cuán fuerte será la respuesta de crecimiento, vía modificando densidades de receptores y hormonas o expresiones de factores de crecimiento. Seguiremos las acciones individuales de los compuestos anabólicos muy de cerca aquí. Durante la tercera fase, la reparación de tejidos y crecimiento terminará con la ayuda de las siguientes hormonas y factores de crecimiento.
Fase II: “Cargando” el Tejido Específico
La fase II se caracteriza por un incremento localizado de la expresión del factor de crecimiento y la sensitividad del tejido a las hormonas anabólicas. Aquellos que siempre se han preguntado por qué las drogas anabólicas no funcionan sin entrenamiento encontrarán una buena explicación aquí. Pongámoslo simple: tus músculos necesitan ser “cargados” para las acciones de estas drogas primero. Una vez que el cuerpo logre esto que es incrementar la densidad de ciertos receptores en aquellos músculos específicos (fibras en realidad) donde es necesario iniciar las reparaciones. Esto incluye, entre otros, andrógenos, IGF-1, MGF y receptores de insulina. El daño muscular inducido por el estiramiento y la respuesta de la Fase I son, ambos, los principales detonantes aquí. La regulación de la densidad de receptores es importante porque evita que las hormonas anabólicas estimulen el crecimiento de tejido en aquellas áreas del cuerpo que no lo requieran. La densidad de receptores puede, por lo tanto, ser tan fuerte como fuerza reguladora en la actividad farmacológica de las drogas anabólicas como los niveles de suero de las drogas en sí mismas.
Poniéndolo en perspectiva, necesitamos recordar que hay dos compuestos independientes que interactúan antes de que ningún mensaje sea enviado a alguna célula muscular diciéndole que incremente su crecimiento. Tenemos una hormona o factor de crecimiento por un lado, como la testosterona, IGF-1, MGF o insulina y sus correspondientes receptores por otro lado. El inyectar drogas anabólicas exógenas facilita grandemente la vinculación de los receptores y las señales anabólicas proveyendo más mensajeros hormonas-factores de crecimiento (obviamente). Cuanto más hormonas o factores de crecimiento tengas alrededor de la célula, más vinculantes y activados los lugares de recepción estarán. No podemos olvidar, sin embargo, que teniendo más lugares de recepción (en lugar de más hormonas) puede facilitar el proceso también. Tener más receptores significa que las hormonas existentes o factores decrecimiento los encontrarán más rápido. Una vinculación más rápida significa que el mensaje anabólico es enviado más rápidamente y una vez completado esto el mensajero anabólico estará más propenso a encontrar otro lugar de reopción (para enviar otro mensaje) antes de que se destruya la enzima. Todo esto consiste en cuantas señales pueden ser enviadas en un lapso determinado y ambos lados de la ecuación son igualmente importantes en determinarlo.
Mientras por una mano tenemos un incremento en la sensitividad del tejido a las hormonas anabólicas y factores de crecimiento, también vitales durante la Fase de Carga del Tejido Específico es un incremente en la expresión localizada de ciertos factores de crecimiento vitales en sí mismos. Esto incluye IGF-1, MGF, FGF, HGF, TNF, IL-1, y IL-6. Estos compuestos serán liberados y trabajar´n juntos en las fibras musculares dañadas existentes y en las células satélite, en una suerte de gran sinfonía de anabolismo muscular donde cada uno juega un rol muy importante en el proceso. In muchos casos, las acciones de un componente soportará las de otro, bien reforzando sus niveles, suprimiendo las proteínas restrictivas de los vínculos o apoyando sus señales vía mecanismos de enlace. Un mapa detallado de tales interacciones podría estar más allá del alcance de este libro y, en efecto, eso y algo de que no está todavía completamente comprendido por la ciencia. Sin embargo, una vista general de qué está sucediendo con cada compuesto en sí mismo se verá en nuestra revisión de la Fase III.
Fase III: Reparación
Tus tejidos musculares locales son cargados durante las Fases I y II. Durante la Fase III, las hormonas y los factores de crecimiento van a trabajar para terminar el trabajo. Catalogamos esta fase como una de acción anabólica en curso, acción mediada por los efectos combinados de muchas hormonas anabólicas y factores de crecimiento incluyendo andrógenos, insulina, IGF-1, IGF-2, MGF, FGF, TNF, IL-1 y IL-6. Este es el momento cuando la reparación y la hipertrofia están tomando físicamente lugar en tus músculos y cada compuesto jugará un complicado rol en el proceso. No debemos olvidar, sin embargo, que todo lo que nos ha conducido hasta este punto (las acciones en las Fases I y II) ha sido determinante en cuán fuerte será la respuesta de crecimiento, vía modificando densidades de receptores y hormonas o expresiones de factores de crecimiento. Seguiremos las acciones individuales de los compuestos anabólicos muy de cerca aquí. Durante la tercera fase, la reparación de tejidos y crecimiento terminará con la ayuda de las siguientes hormonas y factores de crecimiento.
Tomado del William Llewellyn's Anabolics 2006
Traducido por FLFH