Exceso de testosterona
Para que luego insistan en la igualdad entre hombres y mujeres, la novedad hormonal más reciente indica que no sólo somos distintos, sino que la mitad bella del género humano tiene sus hormonas más dirigidas hacia la vida, mientras que los de la otra mitad tenemos hormonas de sesgo suicida.
Me explico. Barbara Ehrlich, de la Universidad de Yale, se puso a estudiar lo que ocurre con distintas concentraciones de testosterona, la quintaesencial hormona masculina (como es útil para la diferenciación celular, las mujeres también la producen, pero en dosis más bajas).
Aplicando distintas dosis de la hormona a células neuronales cultivadas en laboratorio, el equipo de Ehrlich repitió la experiencia de Ricitos de Oro. Literalmente.
Así lo dijo la investigadora: "Muy poca testosterona es algo malo; demasiada testosterona, es algo malo, pero la cantidad justa es algo perfecto".
En los Archives of Internal Medicine se describe lo que ocurre si hay muy poca testosterona: se pierde hueso y músculo, se pierde el impulso sexual (!), baja la energía, la gente se deprime y se incrementa la resistencia a la insulina.
¿Qué ocurre cuando, por así decirlo, la masculinidad está sobreexpresada? En otras palabras, ¿qué pasa si hay demasiada testosterona? Unos dicen que se cae el pelo y otros que se acentúan los atributos machos, pero lo cierto es que las células ponen en marcha el proceso llamado apoptosis: la muerte celular programada.
En buen cristiano, demasiada testosterona mata a las células, simulando la desintegración gradual del cerebro propia del mal de Alzheimer. Obviamente para esto se requieren dosis muy altas, pero incluso tomada en esteroides la hormona provoca alteraciones de personalidad que pueden llegar a ser serias. Hay una asociación entre niveles de testosterona y agresividad (y conducta suicida).
Barbara Ehrlich, despertada su curiosidad por lo que acabamos de leer, hizo pruebas equivalentes usando la hormona quintaesencialmente femenina, el estrógeno.
¿Qué encontró? Justamente lo contrario: la presencia de estrógeno está asociada a una mayor protección de las células. La hormona femenina es neuroprotectora.
El estudio es una advertencia contra quienes quieren hacerle al Sansón con andrógenos e incluso para quienes los usan como terapia de reemplazo hormonal. Pueden perder neuronas hasta llegar a niveles patológicos. Ouch.
J. Biol. Chem., Vol. 281, Issue 35, 25492-25501, September 1, 2006
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Elevated Testosterone Induces Apoptosis in Neuronal Cells*
Manuel Estrada12, Anurag Varshney1, and Barbara E. Ehrlich3
From the Departments of Pharmacology and Cellular and Molecular Physiology, Yale University, New Haven, Connecticut 06520
Testosterone plays a crucial role in neuronal function, but elevated concentrations can have deleterious effects. Here we show that supraphysiological levels of testosterone (micromolar range) initiate the apoptotic cascade. We used three criteria, annexin V labeling, caspase activity, and DNA fragmentation, to determine that apoptotic pathways were activated by testosterone. Micromolar, but not nanomolar, testosterone concentrations increased the response in all three assays of apoptosis. In addition, testosterone induced different concentration-dependent Ca2+ signaling patterns: at low concentrations of testosterone (100 nM), Ca2+ oscillations were produced, whereas high concentrations (1-10 µM) induced a sustained Ca2+ increase. Elevated testosterone concentrations increase cell death, and this effect was abolished in the presence of either inhibitors of caspases or the inositol 1,4,5-trisphosphate receptor (InsP3R)-mediated Ca2+ release. Knockdown of InsP3R type 1 with specific small interfering RNA also abolished the testosterone-induced cell death and the prolonged Ca2+ signals. In contrast, knockdown of InsP3R type 3 modified neither the apoptotic response nor the Ca2+ signals. These results support our hypothesis that elevated testosterone alters InsP3R type 1-mediated intracellular Ca2+ signaling and that the prolonged Ca2+ signals lead to apoptotic cell death. These effects of testosterone on neurons will have long term effects on brain function.







