por makanka » Dom Jul 08, 2007 11:18 am
¿Qué debo saber sobre el alcohol?
Hay muchísima información que confirma que el consumo desmedido de alcohol (que generalmente se define como más de cinco bebidas diarias) puede causar daño hepático. También se sabe que el consumo excesivo de alcohol puede empeorar la enfermedad hepática en las personas con hepatitis B y C. Sin embargo, aún no se sabe a ciencia cierta si beber muy poco o en forma moderada (no más de una o dos bebidas diarias) es perjudicial para el hígado, especialmente en las personas que están tomando medicamentos regularmente. Si bebes alcohol, es importante que hables sobre esto con tu médico. También es importante destacar que la Asociación Hepática Norteamericana (American Liver Association) recomienda no consumir más de una bebida por día. Algunos medicamentos, como Flagyl® (usado para tratar algunas infecciones parasitarias), no se deben combinar con alcohol. Si además tienes hepatitis, la mayoría de los expertos aconsejan mantenerse completamente alejado del alcohol.
¿Qué pasa con mi dieta? ¿Puedo comer mejor para mejorar la salud de mi hígado?
Sin lugar a dudas. Además de ser el responsable de procesar los medicamentos, el hígado también debe procesar y eliminar las sustancias tóxicas de los líquidos y de los alimentos que consumimos todos los días. De hecho, entre un 85 % y un 90 % de la sangre que sale del estómago y de los intestinos contiene nutrientes de los líquidos y de los alimentos que consumimos, para que el hígado continúe procesándolos. Por lo tanto, una dieta bien equilibrada es una excelente forma de eliminar parte del estrés del hígado y de ayudarlo a que se mantenga sano. Aquí hay otras sugerencias para tener en cuenta:
Come cantidades abundantes de frutas y vegetales, especialmente verduras de hojas verde oscuro, así como frutas y verduras de color rojo y/o naranja.
Reduce las grasas que puedan agregar estrés al hígado, como los productos lácteos, los aceites vegetales procesados (grasas hidrogenadas), las frituras, los alimentos que no sean frescos y que contengan grasas rancias, carnes en conserva y carnes muy grasosas.
Trata de comer "grasas buenas" que contienen ácidos grasos esenciales. Se encuentran en los aceites extraídos en frío de semillas y vegetales, aguacates, pescado, semillas de lino, nueces y semillas crudas (deben ser frescas), y legumbres. Además de ser más fáciles de procesar, se cree que las grasas buenas pueden ayudar a formar membranas celulares sanas alrededor de las células hepáticas.
Haz todo lo posible por evitar las sustancias químicas y las toxinas artificiales como los insecticidas, los pesticidas, los edulcorantes artificiales (especialmente el aspartamo) y los conservantes. También debes tener cuidado con el café que consumes. Muchos nutricionistas recomiendan no tomar más de dos tazas por día, y prepararlo con café molido natural, en lugar de los polvos instantáneos.
Consume una gama variada de proteínas provenientes de granos, nueces crudas, semillas, legumbres, huevos, mariscos y si deseas, pollo y carnes rojas magras frescas. Si eres vegetariano, es posible que quieras agregar suplementos como vitamina B12, taurina y carnitina para evitar el metabolismo inadecuado y la fatiga.
Bebe abundante cantidad de líquidos, especialmente agua. Beber al menos ocho vasos de agua por día es casi una obligación, especialmente si estás tomando medicamentos anti-VIH.
Ten cuidado con el pescado (sushi) o los mariscos crudos. El sushi puede albergar bacterias que son perjudiciales para el hígado, y los mariscos pueden contener el virus de la hepatitis A, que puede causar graves problemas hepáticos a las personas que no recibieron la vacuna contra la hepatitis A. También trata de evitar los hongos salvajes. Muchos tipos de hongos salvajes contienen toxinas que pueden dañar severamente al hígado.
Ten cuidado con el hierro. El hierro, un mineral que se encuentra en la carne y en los cereales fortificados, puede ser tóxico para el hígado, especialmente en las personas que tienen hepatotoxicidad o infecciones que pueden ocasionar hepatitis. Los alimentos y los utensilios de cocina (como las sartenes de hierro) con alto contenido de hierro, sólo deben utilizarse esporádicamente.
Se comprobó que existen muchas vitaminas y minerales que son saludables para el hígado, y muchos expertos en nutrición recomiendan que las personas con riesgo de desarrollar toxicidad hepática traten de conseguir estos alimentos en el mercado. Ellos son:
La vitamina K. Las verduras de hojas verdes y los brotes de alfalfa son una fuente importante de esta vitamina.
La arginina. A veces el hígado tiene dificultades para procesar las proteínas. Eso puede provocar aumentos del amoníaco en la sangre. La arginina, que se encuentra en los frijoles, las arvejas, las lentejas y las semillas, puede ayudar a eliminar las toxinas del amoníaco.
Los antioxidantes. Los antioxidantes funcionan neutralizando los compuestos altamente reactivos y destructivos, llamados radicales libres. Estos radicales libres son creados en grandes cantidades por los órganos más activos (como el hígado, especialmente cuando está procesando medicamentos en forma diaria). Los alimentos ricos en antioxidantes incluyen las frutas y verduras como la zanahoria, el apio, la remolacha, el diente de león, las manzanas, las peras y los cítricos. El selenio, un poderoso antioxidante, se encuentra en las nueces del Brasil (castañas de cajú), en la levadura de cerveza, el kelp (un tipo de alga), el arroz integral, el hígado, la melaza, los mariscos, el germen de trigo, los granos enteros, el ajo y la cebolla.
La metionina. Un agente desintoxicante que se encuentra en los frijoles, las arvejas, las lentejas, los huevos, el pescado, el ajo, la cebolla, las semillas y la carne.
¿Qué debo saber sobre los suplementos nutricionales y las hierbas? El mercado de alimentos naturales vende muchos productos que afirman ser buenos para el hígado.
Algunas de las terapias alternativas que se cree contribuyen a evitar o a controlar el daño hepático son: el ácido tiótico, el Sho-Saiko-To (SSKT), la coenzima Q-10, el glicerricino, el cardo mariano (sylmarin), la N-acetilcisteína (NAC), el astrágalo, la achicoria, el diente de león, la centauria, la mandrágora americana y la celandina.
Lamentablemente, no existen muchos datos provenientes de investigaciones que permitan llegar a la conclusión que éstas (y otras) terapias complementarias son seguras y eficaces tanto para la prevención como para el tratamiento de la hepatotoxicidad o del daño hepático causado por las infecciones. Algunos estudios sugirieron que el cardo mariano, un suplemento muy conocido para la salud hepática, es seguro. También sabemos que NAC se usa en toda Europa y en los Estados Unidos para ayudar a reducir las lesiones hepáticas causadas por el acetaminofeno (Tylenol®).
Es importante recordar que sólo porque estas terapias complementarias pueden adquirirse sin receta, no siempre significa que son seguras. Algunas terapias complementarias tienen sus propios efectos secundarios. También es sabido que muchas terapias complementarias pueden interactuar con ciertos medicamentos anti-VIH. Ésto puede aumentar aún más el riesgo de efectos secundarios o posiblemente, reducir la eficacia de los medicamentos anti-VIH que se están usando. Asegúrate de verificar este punto con tu proveedor de atención médica antes de iniciar cualquier terapia complementaria.
En lo que concierne a las hierbas medicinales, el Proyecto de Apoyo para la Hepatitis C (Hepatitis C Support Project), que se encuentra en California, ha preparado un listado bastante completo de las hierbas que son potencialmente perjudiciales y las que resultan beneficiosas para el hígado. Veámoslo:
Hierbas que se deben evitar (hierbas conocidas por producir toxicidad hepática):
Arándano alpino (Vaccinium vitis-idaea), mercurial (Mercurialis annua), trébol dulce (Melilotus officianalis), espigea rastrera (Epigae repens), aspérula (Galium odorata), cayena, schizandra chinensis, sarapia (Dipteryx odorata), hamamelis (Hamamelis virginiana) y pingüila (Arctostaphylos uva-ursi).
Hierbas que se deben evitar (es posible que causen toxicidad hepática):
Plantas del género de la familia del senecio, de la crotolaria y del heliotropium, búgula (Alkanna tinctoria), chaparral (Larrea tridentata), consuelda (Symphytum officinale y S. uplandicum), oreja de oso (Senecio cineraria), nomeolvides (Myosotis cineraria), hierba cana (Senecio vulgaris), borraja (Borago officianalis), uña de caballo (Tussilago farfara), dong quai (Angelica polymorpha), belcho también conocida como Ma Huang o efedra (Ephedra sinica), camedrio (Teucrium chamaedrys), eupatorio (Eupatorium cannabinum), lúpulo (Humulus lupulus), senecio áureo (Senecio aureus y S. nemorensis), muérdago (Phoradendron leucarpum y Viscum album), petasita (Petasites hybridus), senecio jacobeo (Senecio jacobea), sasafrás (Sassafras albidum), yohimbe (Pausinystalia yohimbe), Jin Bu Huan (Lycopodium serratum), poleo (Mentha pulegium), raíz de hierba carmín (Phytolacca americana), ruda (Ruta graveolens), escutelaria (Scutellaria laterfolia).
Hierbas consideradas seguras y posiblemente útiles para mantener al hígado sano:
Alcachofa (Cynara scolymus), manzanilla (Matricaria chamomilla), regaliz (Glycyrrhiza glabra), maitake (Grfloa frondosa), menta peperina (Mentha piperata), frijol de soja (Glycine soja), amapola de California (Escholtzia californica), diente de león (Taraxacum officinale), romero (Rosemarinus officinalis).
Última revisión: 2/16/2004
El contenido de esta lección fue escrito por el fundador y los escritores de AIDSmeds.com, y revisado por nuestro editor médico, el Dr. Howard Grossman