por FABIAN662001 el Mar Jul 08, 2008 1:32 pm
SIN EMBARGO, DECÌS QUE NO CREES QUE SE "FABRIQUEN" RECEPTORES, Y PONÈS UN SUPUESTO ESTUDIO DONDE DICE QUE SE FABRICAN CONTINUAMENTE.
Myth: Androgen receptors need to be "cleaned out" periodically
Androgen receptors are continually being turned over in the body. There is no need to clean out existing receptors because they only have a halflife of a few hours
Karl Hoffman de CEM (medico investigador)
El mito: Los receptores del andrógeno necesitan ser "limpiados" periódicamente
Los receptores de andrógeno están produciendose en el cuerpo. No hay ninguna necesidad de limpiar los receptores existentes porque ellos sólo tienen una vida media de unas horas.
Karl Hoffman de CEM (medico investigador)
YO APORTO ESTO :
Evidencia reciente ha
mostrado que la regulación baja del receptor, que es
la disminución en la cantidad de esteroide tomado
por la célula, ocurre en un tiempo tan pequeño como
3 semanas. También ha mostrado que el balance
positivo del nitrógeno, un indicador anabólico
primario de un esteroide, no existirá si la dosificación
no se aumenta continuamente. Esto también es
debido a la rapidísima y progresiva pérdida de
sensibilidad de los receptores a los esteroides
exógenos. Con ciclos de duración excesiva, el sitio del
receptor termina sobre estimulado por los esteroides
exógenos, de manera que inclusive puede fallar en
responder a los andrógenos endógenos. Una persona
en este estado podría usar dosificaciones inmensas y
mantenerse estancado sin conseguir ningún
resultado. Esto explica toda la lógica detrás de
algunos de los modelos de ciclos comúnmente usados.
ESTO LO BAJÈ DE UN LIBRO DE TUPINCHO.NET
Los atletas, generalmente, consumen muchos fármacos simultáneamente (una práctica llamada apilamiento –stacking–), alternando las rutas de administración (oral, i.m. o transcutánea). Incrementando la dosis durante el ciclo (dosificación en pirámide –piramiding–) se consiguen dosis 5 a 100 veces superiores a los fisiológicos. Los métodos stacking y piramiding están dirigidos a aumentar la unión o el número de los receptores y minimizar los efectos adversos; sin embargo, estos efectos no están demostrados científicamente.
ESTO ES DEL MANUAL MERK
Muy pocos fármacos (o ninguno) muestran una especificidad absoluta, pero la mayoría actúan de manera selectiva; por ejemplo, la atropina inhibe los efectos de la acetilcolina sobre las glándulas exocrinas y la musculatura lisa, pero no sobre el músculo esquelético. Las acciones características de muchos de estos fármacos selectivos son consecuencia de su interacción fisicoquímica con componentes del organismo (es decir, lugares de reconocimiento de los fármacos), denominados convencionalmente receptores. Los receptores fisiológicos son macromoléculas responsables de las señales químicas inter e intracelulares. Las moléculas que se unen a los receptores se denominan ligandos. Cuando un ligando (hormona, neurotransmisor, mensajero intracelular o incluso un ligando exógeno: un fármaco) se une a un receptor, la función celular se modifica (v. tabla 300-1 ). Cada ligando puede unirse a múltiples subtipos de receptor. Los receptores activados directa o indirectamente pueden regular diferentes procesos bioquímicos celulares (p. ej., flujo de iones, fosforilación de proteínas, transcripción de ADN). En muchos casos, los receptores localizados en la membrana celular están acoplados, a través de proteínas unidas a nucleótidos de guanina (proteínas G), a varios sistemas efectores que regulan moléculas que actúan como segundos mensajeros dentro de la célula.
Los receptores son dinámicos, es decir, están bajo la influencia tanto de factores externos como de mecanismos regulatorios intracelulares. La regulación al alza (up-regulation) y a la baja (down-regulation) de los receptores son fenómenos de gran importancia para entender ciertos cambios clínicamente relevantes de los tratamientos prolongados con fármacos (desensibilización, taquifilaxia, tolerancia, resistencia adquirida, hipersensibilidad tras la retirada).
Dentro de la macromolécula del receptor, existen regiones específicas a las que se unen los ligandos, que reciben el nombre de sitios de reconocimiento. Así, un fármaco podría interaccionar con el mismo sitio de reconocimiento que un agonista endógeno (hormona o neurotransmisor) o bien con un sitio distinto –pero adyacente– dentro del mismo receptor. Los agonistas que se unen en sitios diferentes se denominan agonistas alostéricos. También se cree que existe una fijación "inespecífica": no todos los lugares moleculares a los que se fijan los fármacos son propiamente receptores (p. ej., proteínas plasmáticas).
La teoría del receptor, basada en la ley de acción de masas, puede compararse a los análisis cinéticos de la interacción e inhibición entre una enzima y un sustrato. En este marco de referencia se pueden estudiar y clasificar muchos mecanismos de acción de fármacos (p. ej., aspirina-inhibición de la prostaglandina-sintetasa, neostigmina-inhibición de la colinesterasa, deprenilo-inhibición de la monoaminooxidasa B). La teoría receptorial incluye los conceptos de afinidad (la probabilidad de que el fármaco esté ocupando el receptor en un momento determinado) y de actividad intrínseca (eficacia intrínseca), que expresa las complejas asociaciones entre las concentraciones de fármaco o ligando, el estado de activación o inhibición del receptor y las respuestas celulares o tisulares.
Las funciones fisiológicas (p. ej., contracción, secreción) están controladas por múltiples mecanismos regulados por receptores y, en consecuencia, pueden ser modulados por diferentes estímulos. Entre la interacción fármaco-receptor inicial y la respuesta final en el tejido u órgano tienen lugar varios pasos (acoplamiento con el receptor y numerosos sistemas de segundos mensajeros dentro de la célula). Además, la densidad de un tipo determinado de receptor y el grado de eficiencia (estímulo-respuesta) varía de un tejido a otro.
Las primeras teorías de la ocupación receptorial consideraban que una respuesta farmacológica era directamente proporcional al grado de ocupación receptorial; el efecto máximo se alcanza, según esa teoría, cuando todos los receptores están ocupados o inactivados. La moderna teoría alostérica y de proporción hace referencia a procesos cinéticos de la ocupación del complejo ligando-receptor (relación "en el receptor/fuera del receptor"), a los posibles estados de activación del receptor ("activo/inactivo") y la falta de proporcionalidad aparente entre la ocupación del receptor-ligando y la respuesta del tejido o del órgano. Los modelos teóricos actuales consideran variaciones en la eficacia de la transducción de señales (mecanismos intracelulares de amplificación de la señal), hacen referencia al "ahorro" de receptores e incluyen la existencia de agonistas parciales y agonistas inversos (v. más adelante).
Los fármacos agonistas interaccionan con el receptor alterando la proporción de receptores activados, modificando la actividad celular. Los agonistas convencionales aumentan la proporción de receptores activados, los agonistas inversos la reducen. Numerosas hormonas y neurotransmisores (acetilcolina, histamina o noradrenalina) y varios fármacos (morfina, fenilefrina e isoproterenol) acúan como agonistas.
Muchos otros tipos de fármacos interaccionan de manera selectiva con receptores, pero no inician la secuencia de acontecimientos que conducen al efecto observado. Reducen, además, las acciones de otras sustancias (agonistas) que actúan sobre el receptor. Estos fármacos se denominan antagonistas: poseen afinidad, pero carecen de eficacia intrínseca.
Este dualismo agonista-antagonista se complica más por el hecho de que algunos análogos estructurales de las moléculas agonistas muestran frecuentemente una mezcla de propiedades agonistas y antagonistas; estos fármacos se denominan agonistas parciales o agonistas de baja eficacia. Por ejemplo, el isoproterenol es un potente agonista de los receptores -adrenérgicos, mientras que el prenalterol es un agonista parcial de esos receptores en algunos tejidos. Un fármaco puede actuar como agonista parcial en un tejido y como agonista completo en otro.
Los antagonistas se clasifican como reversibles o irreversibles, dependiendo de su interacción con los receptores. Los antagonistas reversibles se disocian fácilmente de su receptor; los antagonistas irreversibles forman un enlace químico estable con el receptor (p. ej., alquilación). Otros se disocian lentamente del receptor (antagonistas seudoirreversibles). Si el antagonista se fija en el mismo sitio del receptor que el agonista (la unión es mutuamente excluyente), se trata de un antagonismo competitivo. Los antagonistas no competitivos pueden fijarse simultáneamente, pero la unión del antagonista reduce o previene la acción del agonista. En el caso de antagonismo competitivo reversible, el agonista y el antagonista forman combinaciones de corta duración con el receptor, alcanzando un equilibrio entre las moléculas de agonista, de antagonista y de receptor. Este tipo de antagonismo puede ser remontado aumentando las concentraciones del agonista. Por ejemplo, la naloxona –un antagonista de receptores opioides estructuralmente similar a la morfina, con escasa o nula actividad opiácea– bloquea los efectos de la morfina cuando se administra antes o después de ella. Sin embargo, el antagonismo competitivo de la naloxona puede ser superado administrando más morfina.
Los receptores que son estimulados continuamente por fármacos (agonistas) se hacen hiposensibles (infrarregulados); aquellos que no son estimulados o son bloqueados crónicamente (antagonistas) se hacen hipersensibles (suprarregulados). La suprarregulación o infrarregulación de los receptores influye de forma importante en el desarrollo de la tolerancia y dependencia física. La retirada es un fenómeno de rebote debido a una alteración de la afinidad o densidad del receptor.
ESTO LO SAQUÈ DE MEDICINA INTERNA DE HARRIMAN.
ESPERO QUE TE SIRVA.....
CATEQUESIS DE HOY " JESUS CAMINA SOBRE LAS AGUAS "
CATEQUESIS DE MAÑANA " EN BUSQUEDA DE JESUS "