Debido a que la creatina tiene un rol fundamental en la recuperación de los niveles de ATP, su descenso perjudicaría la capacidad de trabajo, especialmente de alta intensidad, frecuencia, y pausas cortas de recuperación (alta densidad), como por ejemplo los durante un partido de fútbol, rugby, baloncesto o en los típicos entrenamientos de fuerza con pesos organizados en series con pausas de recuperación relativamente cortas (45 s a 90 s) (Cox, et al. 2002).
En esfuerzos de alta intensidad y sostenidos en el tiempo, que duren más de 5 s, hasta 20 s o 30 s, o incluso algo más, los niveles de ATP se mantienen relativamente altos (no suelen descender más del 40% o 60% respecto a sus valores iniciales), mientras que los de Pcr desciende notablemente pudiendo quedar casi agotada (Warrner, et al. 2002). Debido a esto, el mantenimiento de niveles de creatina total relativamente altos a medida que se prolongan los esfuerzos es fundamental para sostener la intensidad del entrenamiento ya que como se ha mencionado anteriormente la velocidad y eficiencia de reposición de la Pcr depende en gran medida de la cantidad de creatina total muscular (American College of Sport Medicine 2000, Volek & Kraemer 1996).
Teniendo en cuenta que las concentraciones normales de creatina sanguínea oscilan entre 50 a 100 Micromoles por litro, y que en la masa muscular suelen encontrarse entre 120 y 130 mmol por kg de músculo seco, existiendo un rango de 90 a 160 mmol. Al considerar que la máxima capacidad potencial de almacenar creatina en a nivel muscular es de 150 a 160 incluso hasta 180 mmol por Kg de músculo seco, aproximadamente un 20% a 25% más de lo habitualmente mencionado en diversos estudios en donde se realizaron biopsias repetidas en diferentes grupos musculares, en la mayoría de las personas las reservas de creatina muscular no están saturadas al máximo de las posibilidades naturales, y por lo tanto podrán aumentarse, hasta llegar al 100% de la capacidad máxima (Burke, et al. 2003, Lukaszuk, et al. 2005, Volek & Kraemer 1996).
Para poder lograr una saturación máxima de los depósitos de creatina intracelular, salvo en aquellos casos en donde estos ya están naturalmente saturados, la única forma práctica es ingerir un suplemento nutricional que aporte una concentración elevada de monohidrato de creatina de alta calidad, de modo que este se asimile rápidamente en sangre y cause una brusca elevación de los niveles de creatina plasmática que permanezcan elevados por el tiempo suficiente como para inducir su captación por las células musculares que se realiza en contra de un gradiente de concentración gracias a la activación de unos transportadores específicos, los CREA T(Snow & Murphy 2003, Walzel, et al. 2002).



