Aromaterapia

Aromaterapia

No en vano se dice que la naturaleza es “sabia”. En medio del ajetreo diario y las preocupaciones, conjuntamente con un incremento en el consumo de productos para reducir el stress y la ansiedad, es la propia tierra la que ofrece una solución para combatir las enfermedades tanto físicas como emocionales

Este antiguo arte terapéutico se basa en la utilización de las propiedades de los aceites esenciales, que son extraídos de las plantas aromáticas. Por tratarse de una disciplina holísitca, donde cada síntoma del paciente es tratado en el contexto de la persona en su totalidad, la dosis y las mezclas deben ser determinadas por un profesional tras una consulta exhaustiva (historia personal, estado emocional actual, etc.).

Por lo tanto, la aromaterapia está indicada tanto para curar afecciones físicas, como problemas de depresión, stress, angustia o desgano.

Un modo de actuar de los aceites esenciales es a través del olfato ya que con las inhalaciones, las moléculas aromáticas son transportadas por las células nerviosas (presentes en las mucosas de la nariz) al cerebro–el centro receptor y disparador de las emociones- donde ejercen un efecto directo sobre la mente y el estado de ánimo.

Otros métodos de aplicación pueden ser a través de masajes, compresas, inhalación, ambientadotes, baños y cremas.

La técnica más indicada para las casas, consultorios o salas de meditación es el hornillo que, con el calor de una vela, calienta la escencia colocada en un cuenco de cerámica y evapora el aceite previamente diluido en agua. Esto permite plasmar la fragancia en la totalidad del ambiente.
Si se opta por los masajes, es importante saber que para tener contacto con la piel es ideal mezclar el aroma con aceites neutros como germen de trigo, sésamo, almendras. De este modo también pueden utilizarse como perfumes.

Otra posibilidad sumamente relajante es por medio del baño de inmersión, colocando de 10 a 15 gotas en el agua. De todas formas, cualquiera sea el método de aplicación, es importante tener en cuenta que los aceites deben ser puros, ya que muchos de los productos que se encuentran a la venta muchas veces son de baja calidad y no permiten realizar correctamente el tratamiento.

Otro aspecto a tener en cuenta es que cuando se persiguen fines terapéuticos no se deben mezclar fragancias indiscriminadamente sin la aprobación de algún profesional. De hecho, por más “natural” que sea esta terapia, la automedicación es imprudente ya que ciertos aceites esenciales tienen contraindicaciones para embarazadas, personas que padecen epilepsia o para utilizar después de la exposición al sol.

Por lo tanto, antes de practicar aromaterapia es indispensable efectuar una consulta con un profesional calificado que determinará cuál es el aceite más efectivo para cada caso en particular y su correcta dosificación.