ayuda con cytomel

hola que tal amigos, bueno publico esto por que kiero saber que es lo que surte mas efectos notorios, el clem o cytomel, mucha tente me a dicho que el cytomel es mucho mas potente aunke otros me disen q el clem, algunos los conbinan y tienen mejores resultados pero yo kiero tomar solo 1.
kisiera que alguien que ya alla tomado cytomel o clem me diga que es lo mas efectivo para decidirme por uno. gracias y saludos.

http://www.tupincho.net/Clenbuterol_(clenbuterol_hydrochloride)
http://www.tupincho.net/Cytomel_(liothyronine_sodium)

muchas gracias por la info. sabia algo de esto, lo que me gustaria saber es si alguien, o tu an usado el clem y el cytomel y an obtenido buenos resultados

Nunca he usado t3 pero planeo hacerlo a fin de año
El clembuterol es bueno, pero no es milagroso. Los sides son tolerables mientras no exedas dosis, pero si la idea es quemar acordate que los pilares para esto es la dieta y el cardio.

Si eres nuevo en esto decidete por el clem, los sides de usar t3 y t4 son bastante serios.

no soy tan nuevo que digamos ya tengo mas o menos 2 años entrenando y e usado de todo hasta ECA pero nada mas y no m da resultado si ago mucho cardio y buena dieta baja en carb y grasas, pero aun siguen matandome esa grasa que aun keda, me an dicho de la trembolona pero la verdad es q no kiero experimentar con esteroides, entonses, no m recomiendas para nada la t3? tenia planeado usarla solo durante 21 dias i nada mas junto con clem

Cuanto llevas en esto?
Usar clem como te comentan si sientes los sides lo suspendes y regresas a estar bien, pero si usas hormona tiroideas como t3 y t4, y te pasas en el uso no sabras los sides hasta dejarlo y los cuales seran depender de ellas para siempre puesto le daras un golpe irreparable a la tiroides, como dice Jesus el pilar es la dieta, piensalo muy bien antes de usar el cytomel.

Cuanto llevas en esto?
Usar clem como te comentan si sientes los sides lo suspendes y regresas a estar bien, pero si usas hormona tiroideas como t3 y t4, y te pasas en el uso no sabras los sides hasta dejarlo y los cuales seran depender de ellas para siempre puesto le daras un golpe irreparable a la tiroides, como dice Jesus el pilar es la dieta, piensalo muy bien antes de usar el cytomel.
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llevo mas o menos unos 2 años pero nunka e tomado nada asta q lo empese a conciderar ase poko,
i solo pienso empesar con 25mcg de t3 i subirla a 50mcg si acaso hasta 75, combinado con clem es exesivo? y muy aparte de eso es efectivo? considerando claro que llevo una buena dieta i buena rutina de cardio

si 75 es muy excesivo, sobre todo si lo que pretendes es quitar un poco de grasa y nada mas…

piensate bien lo que vas a a acer que tener un desorden de la tiroides no es ninguna broma

Si se puede llegar a los 75mcg por dia, yo conozco gente que tomo 75 por 2 meses y no sufrio de hipotiroidismo, no digo que todos sean iguales pero en fin, mas vale prevenir que curar.
Podes tomar t3 de la siguiente manera
Dias:
1-5: 25mcg/ed
5-10: 50mcg/ed
10-15: 75mcg/ed
15-20: 50mcg/ed
20-25: 25mcg/ed

Si te interesa:
INTRODUCC IÓN.-

Si decir ¿que es el tiroides? es hablar de su Anatomía, decir ¿como funciona el tiroides? es hablar de su Fisiología. Al tratar de la Fisiología del Tiroides no hay mucho margen para la amenidad. Esto es un capítulo difícil y no tiene solución. Si no le interesa especialm ente el tema y lo encuentra aburrido sálteselo. Al principio de cada capítulo ponemos un resumen… De cualquier forma puede empezar y si lo “engancha” sigue. Trataré de enganchar lo.

Hormonas Tiroideas, Síntesis, Secreción, Transport e Sanguíneo y Regulación

El tiroides fabrica dos hormonas, la Tiroxina o T4 y la Triyodoti ronina o T3. Son los únicos component es de la fisiología de los vertebrad os que contienen yodo. Si no hay yodo suficient e en la dieta no hay posibilid ad de fabricar hormonas tiroideas en cuantía suficient e y esto puede ocasionar problemas que van desde una pequeña hiperplas ia o Bocio no muy important es, a una situación de severo retardo del crecimien to y déficit mental conocido como Cretinism o Endémico en zonas muy aisladas y de alimentac ión pobre y monótona deficitar ia en yodo. Hay muy pocas zonas en el mundo en donde el aporte de yodo en las aguas sea optimo y en casi todos los países hay áreas pobres en yodo. En países de habla hispana hay zonas severamen te deficitar ias en yodo en puntos de España y en toda la zona de los Andes. Por este motivo vamos a dedicar una atención selectiva a esta primera fase de “aprovisio namiento de material yodado” de la fase de la síntesis de hormonas tiroideas .

Disponibi lidad del Yodo y Absorción.

El yodo se encuentra en la naturalez a especialm ente en el agua y en el aire del mar, algas marinas, peces y algunos alimentos vegetales . En el capítulo de prevención de la enfermeda d tiroidea incluimos tablas con contenido en yodo de los distintos alimentos .
La cantidad de yodo necesaria para el organismo es de 80 a 200 microgram os diarios y es la que normalmen te se ingiere en la dieta.

En las regiones costeras y en las zonas con una alimentac ión variada la cantidad de yodo que recibe el organismo en la alimentac ión supera las necesidad es medias. Pero, como indicábamos anteriorm ente, hay algunas zonas montañosas y del interior en la que la cantidad de yodo es baja y en estas condicion es puede haber problemas para la síntesis de las hormonas tiroideas . Como Vd. no tiene muchas posibilid ades de saber si en la zona que vive el agua es rica en yodo o no, para evitar problemas lo mas fácil es utilizar sistemáticamente en casa sal yodada que se encuentra en todos los mercados y en todos los países. No tiene ninguna contraind icación.

Pero el tema no es tan fácil, el que el añadir yodo a la sal de uso común era una buena solución para la prevención de algunas anomalías tiroideas se conoce desde hace mas de 50 años. Pero son muy pocos los países en donde este tema está regulado de una forma oficial y el consumo o no de sal yodada se deja al arbitrio de las personas. En los años 70 creíamos que este problema tendía a resolvers e. Ahora no estamos tan seguros.

En Estados Unidos, en donde el uso de sal yodada (con un contenido en yodo de 75 mg por kilo de sal) es opcional, consume este tipo de sal aproximad amente el 50 de la población. En Canadá está legislado que toda la sal para el consumo humano debe de contener un suplement o en yodo. La forma de conocer el nivel de la ingestión de yodo en la población es hacer medidas en orina de grupos seleccion ados según criterios estadísticos. Pues bien, en ambos países se ha observado que en la última década el contenido medio de yodo en orina es aproximad amente la mitad que en la década anterior. Esto debe de estar en relación con el cambio en los hábitos de consumo. Si cada vez se tiende a consumir comida rápida o alimentos precocina dos y en su elaboración no se utiliza sal yodada, de poco sirve el cuidado del ama de casa al seleccion ar la sal en el mercado. Esto no quiere decir tampoco que haya que tomar puñados de yodo. .Nada en exceso es bueno.

Hay otras fuentes que pueden aumentar las reservas de yodo. La amiodaron a, un antiarrítmico que se usa con relativa frecuenci a tiene 75 mg de yodo por comprimid o; los contraste s radiográficos intraveno sos contienen gramos de yodo, los desinfect antes, como el Betadine contienen mucho yodo y el yodo se absorbe por la piel. Nuestro consejo en cualquier caso sigue siendo: Moléstese en comprobar que la sal que compra es yodada y despreocúpese del problema. Es extraordi nariament e fácil.

El yodo se toma como yoduro y en el intestino se reduce a yodo iónico y este se absorbe muy rápidamente. El yodo que ingresa en el organismo es atrapado de forma muy eficaz por el tiroides y es tan realmente atrapado que el mecanismo de captación se llama así “trampa del yodo”. Pero no todo el yodo se fija en el tiroides, parte de él se elimina por la orina, parte se elimina por la saliva, parte se elimina por la mucosa gástrica y una parte pequeña se elimina por la leche materna durante la lactancia, el suficient e para que el niño que se alimenta al pecho también disponga de su ración de yodo. Lógicamente en las leches infantile s el contenido en yodo está perfectam ente controlad o.

Oxidación intratiro idea del yodo inorgánico.-

El yodo una vez que es atrapado por el tiroides se incorpora rápidamente a un aminoácido por un proceso de oxidación.

En el organismo existen unas proteínas sencillas, aminoácidos esenciale s, que son la base que utiliza para a partir de ellos construir otros elementos . No suponen problema, los fabrica el mismo organismo si tiene una base mínima de proteínas en la alimentac ión y proteínas hay en la carne en el pescado, en los huevos, en las leguminos as, en muchos sitios. El aminoácido que es la base para la fabricación de las hormonas tiroideas es la tirosina (ojo Tirosina con “S”, que no es la Tiroxina con “X”, que será el producto final).

La unión del yodo a la tirosina requiere la presencia de un factor que se denomina Tiroperox idasa (TPO). Sin la presencia de la TPO el yodo inorgánico no puede convertir se en yodo organific ado y es por tanto inútil. Hay niños con una alteración en la TPO, que aunque tengan una adecuada alimentac ión con yodo no pueden aprovecha rlo y desarroll an un bocio e hipotiroi dismo infantil. Es muy poco frecuente . Como veremos al hablar de las Tiroiditi s Inmunitar ias, pueden producirs e Anticuerp os anti-TPO que hacen que el tiroides no puede aprovecha r el yodo y son los causante de la mayor parte de los hipotiroi dismos. Ya hablaremo s de ello.

El acoplamie nto de una o dos moléculas de yodo a la Tirosina produce la Monoiodot irosina (T1) o Diiodotir osina (T2). La unión de dos moléculas de T2, dará origen a la Tiroxina (T4) con cuatro átomos de yodo y el de una molécula de T1 y otra de T2, formará la T3 o Triyodoti ronina. Todos estos elementos se combinan y se conjugan en un producto mas complejo que es la Tiroglobu lina. (TGB). La Tiroglobu lina es el autentico almacén de hormonas tiroides en el tiroides y a partir de ella, por hidrólisis, se formaran la T4 y la T3 que pasan a la sangre, como hormonas tiroideas .

Es important e conocer que el proceso de organific ación del yodo se inhibe por los tiocianat os y perclorat os. Y es precisame nte en esta propiedad en la que se basa el tratamien to de los hipertiro idismos, ya que en estos casos lo que se pretende es bloquear la fase inicial de la síntesis de hormonas tiroideas . Nos referirem os a ello de forma mas detenida en el capitulo de Farmacolo gía cuando hablemos del mecanismo de actuación de los fármacos antitiroi deos

Las Hormonas Tiroideas en Sangre.-

El organismo no utiliza directame nte las hormonas que el tiroides produce. Utiliza las hormonas que se producen el fracciona miento de la Tiroglobu lina, básicamente Tiroxina (T4) y Triyodoti ronina (T3) Decíamos que la Tiroxina (T4) tiene 4 átomos de yodo por molécula, la Triyodoti ronina tiene solamente 3 átomos (T3). La proporción de T3 es muy baja en relación con la T4, sin embargo la T3 es la molécula realmente activa.

Pasan por tanto a la sangre la T4 y la T3 y estas moléculas, que son hormonalm ente activas, no andan sueltas en la sangre, sino que utilizan en este caso un “transport ador”. Ambas se unen a una proteína específica que, para no complicar se mucho la vida, los investiga dores han llamado “proteína transport adora de compuesto s yodados” (PBI de las siglas en inglés). También en este caso la mayor parte de la T4 y la T3 circulan en sangre en su forma “ligada-a-la-proteína” y sólo en una proporción muy pequeña en su forma libre. Para indicar las hormonas T4 y T3 que circulan sin ligar, es decir, en su forma libre, las denominam os T4-Libre (T4L) y T3-Libre (T3L). Esta fracción mínima constituy e las auténticas hormonas activas.

Recordemo s, a partir de la T1 (MIT) y T2 (DIT) se forman la T4 y T3 que se almacenan en el Tiroides como Tiroglobu lina, que según las necesidad es se fracciona por hidrólisis en el propio tiroides liberándose T4 y T3. Estas circulan en sangre como T4 y T3 unidas a una proteína y sólo en una pequeña fracción como T4L y T3L.

Durante mucho tiempo sólo hemos dispuesto de métodos para valorar la T4 y la T3 totales, y esto ya era un éxito, porque hasta que en la década de los 70 no se dispuso de las técnicas de radioinmu noanális (ya hablaremo s de esto al comentar los métodos de estudio del tiroides), solo podíamos disponer de los valores de PBI, porque la cuantía en sangre de estas hormonas es muy baja (del orden de microgram os y nanogramo s) y no teníamos métodos analíticos que afinaran tanto. Pero la valoración de T4 y T3 mide la cantidad total de estas hormonas en sangre, tanto las ligadas como las libres, y nos interesan las formas activas. Hace aproximad amente unos 10 años se mejoraron las técnicas de inmunoanálisis y ahora podemos cuantific ar también la T4 Libre de forma rutinaria y la T3 Libre, esta con mas dificulta d y todavía en centros de investiga ción.

Como se regula la producción, secreción y paso de las hormonas a la sangre.La Hipófisis, la TSH y sus funciones en el equilibri o hormonal.

El organismo está bien organizad o y funciona con múltiples sistemas de regulación. De alguno de estos sistemas regulador es sabemos poco, de otros sabemos algo mas, de la regulación del tiroides sabemos bastantes cosas.

Un mecanismo de regulación que todos conocemos es el termostat o que controla la temperatu ra de las habitacio nes con la calefacción o el aire acondicio nado. Si colocamos el termostat o a una temperatu ra determina da, cuando en la habitación se alcanza esa temperatu ra se interrump e la calefacción o la entrada de aire frío. La dilatación o la contracción de una espiral de un metal o de una aleación sensible a las variacion es de temperatu ra conecta o desconect a el sistema. El ejemplo simple es totalment e válido para comprende r el mecanismo de regulación de la función del tiroides.

El papel del termostat o correspon de en este caso a una nueva glándula que ahora entra en juego: la Hipófisis.

La hipófisis es probablem ente la glándula más important e del organismo, ya que regula la función de bastantes glándulas endocrina s. Si es tejido glandular iba a originars e en el embrión en el ectodermo, es decir, a partir e la piel o de las mucosas. En este caso la hipófisis se origina en la parte superior del paladar, en el “cielo de la boca”, y asciende hasta la parte inferior del cerebro, quedando alojada en una pequeña cavidad que el hueso fabrica para ella y que a alguien se le ocurrió llamar “silla turca”, que realmente tiene forma de nido. Es sin ningún género de duda la zona mas protegida del organismo y es también la mejor irrigada, estando rodeada por un circulo de vasos que aseguran su riego sanguíneo en cualquier circunsta ncia. El organismo coloca a la hipófisis en condicion es de “alta seguridad”: Por algo será.

La hipófisis regula la función de las glándulas suprarren ales, de los ovarios, y conjuntam ente con ellos de los ciclos menstrual es y del embarazo, de las glándulas mamarias y la secreción láctea, de los testículos y toda la función androgénica y del tiroides. Centremos nuestra atención en el tiroides.

La hormona que regula la función tiroidea y que se produce en la hipófisis tiene un nombre muy poco original, se llama “hormona estimulan te del tiroides”, y se ha adoptado universal mente la abreviatu ra TSH ( Thyroid Stimulati ng Hormone ) de la literatur a inglesa y es el termostat o que activa o desconect a la actividad del tiroides. Es un mecanismo muy simple y de una precisión exquisita: Cuando el nivel de hormonas tiroideas baja en sangre, la hipófisis lo detecta y aumenta la producción de TSH que estimula al tiroides para que produzca y libere mas hormona tiroidea; cuando el nivel de hormonas tiroideas es alto, la hipófisis se frena, baja la TSH en sangre y el tiroides ralentiza su actividad . Tan sencillo y tan sensible como el acelerado r de un coche que estuviera ajustado a una velocidad fija.

El mecanismo fisiológico y bioquímico, no es realmente tan sencillo. Los investiga dores son gentes que se ganan su sueldo. El mecanismo se realiza a través del hipotálamo, que está en el cerebro inmediata mente por encima de la hipófisis y unida a ella por el “tallo hipofisar io”, y existe un neurotran smisor que estimula a la hipófisis a través de la TRH (tirotropi n releasing hormone, - la TSH también se llama tirotropi na-). Quizá al hablar de las alteracio nes o patología de la función tiroidea volvamos a insistir en el tema, pero ahora estamos hablando de la Fisiología, es decir del Tiroides Normal.

Hay sin embargo un punto que quisiéramos señalar y es que a veces los mecanismo s de regulación no son absolutam ente selectivo s. La producción de Prolactin a, que es la hormona hipofisar ia que estimula la lactación, es decir la secreción de las glándulas mamarias, puede activarse también cuando se activa la de TSH, quizá porque se produce en la hipófisis en la misma zona en donde se produce la TSH y quizá también porque la TRH produzca un estimulo cruzado. Lo cierto es que en algunos casos de Hipotiroi dismo en el que hay elevación de la TSH en sangre, la Prolactin a puede estar también aumentada y producirs e secreción láctea (galactorr ea). Una galactorr ea a veces es el signo de aviso de un Hipotiroi dismo Subclínico o un Hipotiroi dismo Oculto.

Con esto a grandes rasgos creo que podemos entender cómo funciona el tiroides y podemos pasar a comentar cómo son y como actúan en el organismo las hormonas tiroideas .
INTRODUCC ION.-

Conocemos desde hace casi 100 años la existenci a de alteracio nes funcional es del tiroides; se tiene un conocimie nto bastante profundo de la formación, almacenam iento, liberación y transport e de las hormonas tiroideas en sangre, como hemos analizado en los capítulos anteriore s; sabemos los efectos generales que ocasiona el déficit hormonal en el Hipotiroi dismo y el exceso de ellas en el Hipertiro idismo. Sin embargo sobre la acción auténtica e íntima de las hormonas tiroideas en la propia célula y en las distintas células nuestra información es todavía bastante limitada, empleando un término amable.

ACCIÓN DE LAS HORMONAS TIROIDEAS

Las hormonas tiroideas, tiroxina (T4) y triyodoti ronina (T3), tienen un amplio efecto sobre el desarroll o y el metabolis mo. Algunos de los más destacado s efectos del déficit de la hormona tiroidea ocurren durante el desarroll o fetal y en los primeros meses que siguen al nacimient o. Es por esto por lo que desde la cabecera de nuestra página insistimo s ya en la importanc ia de la profilaxi s de las alteracio nes tiroideas en el recién nacido y de su diagnóstico precoz.

En el niño las alteracio nes más destacada s son el déficit del desarroll o intelectu al y el retraso en el crecimien to. El déficit intelectu al, que es proporcio nal al tiempo que persista la falta de hormonas, es irreversi ble; el retraso en el crecimien to parece ser de origen puramente metabólico, ya que el crecimien to se adapta rápidamente a su ritmo normal después de la instaurac ión del tratamien to.

En el adulto el efecto primario del efecto de las hormonas tiroideas se manifiest a por alteracio nes del metabolis mo. Este efecto incluye cambios en el consumo de oxígeno y en el metabolis mo de las proteínas, hidratos de carbono, grasas y vitaminas .

Considera ndo sólo las más important es podemos citar las siguiente s acciones.

Son necesaria s para un correcto crecimien to y desarroll o.

Tienen acción calorígena y termorreg uladora.

Aumentan el consumo de oxigeno.

Estimulan la síntesis y degradación de las proteínas.

Regulan las mucoprote inas y el agua extracelu lar.

Actúan en la síntesis y degradación de las grasas.

Intervien en en la síntesis el glucógeno y en la utilización de la glucosa (azúcar).

Son necesaria s para la formación de la vitamina A, a partir de los carotenos .

Estimulan el crecimien to y la diferenci ación.

Imprescin dibles para el desarroll o del sistema nervioso, central y periférico.

Intervien en en los procesos de la contracción muscular y motilidad intestina l.

Participa n en el desarroll o y erupción dental.

En resumen: Las hormonas tiroideas intervien en prácticamente en la totalidad de las funciones orgánicas activándolas y mantenien do el ritmo vital

¿A QUE NIVEL ACTUAN LAS HORMONAS TIROIDEAS?-

Es un auténtico reto, todavía no resuelto, identific ar marcadore s cuantitat ivos de la acción de la hormona tiroidea. En los extremos límites del espectro clínico, que se extiende desde el hipotiroi dismo hasta el hipertiro idismo, el diagnóstico de una anormalid ad tiroidea es usualment e aparente. La sospecha clínica de una disfunción tiroidea puede ser confirmad a usando pruebas de laborator io para las hormonas tiroideas y la TSH, sin embargo formas más sutiles de disfunción tiroidea, como el hipotiroi dismo o el hipertiro idismo subclínico, suponen un mayor desafío. El nivel sanguíneo de TSH es un indicador sensible y cuantitat ivo de la acción de la hormona tiroidea a nivel del eje hipotálamo-hipofisario. Pero no poseemos ningún otro marcador de la acción periférica de la hormona tiroidea.

Hay un hecho que es cierto: La base de la acción en las células de las hormonas tiroideas está en relación con la liberación de átomos de yodo de la molécula central. Esta liberación empieza ya en la propia sangre: De toda la T3 circulant e solamente un 20% se libera en el tiroides, el 80% restante proviene de la liberación de un átomo de yodo de la molécula de T4. Tanto la T4 como la T3 penetran en las células y en ellas la T4 sigue liberando yodo para pasar a T3.

La T3 dentro de la célula se une a “receptore s nucleares” individua les e “influye” sobre la formación de ARNm o Ácido Ribonucle ico. El proceso de liberación de yodo se produce por la acción de unas enzimas, deiodinas as, de las que hasta ahora se conocen tres. En lo que respecta a los receptore s nucleares de la T3 se sabe que su grado de ocupación por esta hormona es variable según los órganos, en el cerebro e hipófisis la saturación es el 75%, en el hígado y riñón solo del 50%. Los receptore s nucleares de las hormonas tiroideas parecen estar en relación con la cromatina y esto los relaciona con las proteínas ligadas al DNA que actúan para regular la expresión de los genes.

En estas circunsta ncias, vamos a quedarnos con un esquema muy simplista que a efectos de comprensión general puede ser válido: En la formación de la hormona tiroidea en el tiroides, el factor determina nte era la transform ación del yodo molecular en yodo atómico por un proceso de oxidación en el que estaba implicada la enzima Tiroperox idasa (TPO); a escala celular es evidente que se produce el fenómeno inverso, la transform ación del yodo atómico en yodo molecular por un proceso de reducción con participa ción de las enzimas deiodinas as, teniendo en cuenta que debemos considera r los procesos de oxidación y reducción en su sentido químico puro, como liberación o captación de electrone s. El organismo tiende a simplific ar y es frecuente la presencia de estos fenómenos de acción y reacción en los que en el fondo se utilizan procesos químicos para transport ar y transferi r energía.

En el capítulo del lugar de acción de las hormonas tiroideas queda aún mucho por escribir. En los últimos años y en el momento actual se está intentand o clonar los receptore s nucleares de hormona tiroidea. Es un campo de donde van a salir los Premios Nóbel de Medicina del futuro. Quizá ellos nos ayuden a completar este capítulo.
En los últimos 40 años los métodos de diagnosti co de las alteracio nes tiroides han mejorado de una forma extraordi naria, tanto en su sensibili dad, como en su especific idad. Actualmen te, aunque no se conozca muchas veces su causa es posible realizar un diagnóstico de gran precisión de la mayor parte de las alteracio nes y disfuncio nes tiroideas y establece r un tratamien to corrector adecuado.

El estudio del tiroides se puede plantear desde tres aspectos diferente s: Estudio Funcional, Estudio Morfológico y Estudio de su Estructur a Intima, que no es exactamen te el Estudio Histológico. Hay métodos que pueden considera rse de Estudio Morfo-Funcional.

Antes de revisar en detalle cada uno de los métodos o pruebas que hoy en día podemos utilizar, quizá nos pueda dar una visión de conjunto una revisión de los progresos en el campo de Diagnóstico Tiroideo en ese periodo de tiempo. Muchos endocrinólogos aun en activo hemos vivido el desarroll o de estas técnicas. Esta revisión nos evita, por otra parte, hacer referenci a posterior mente o de forma mas detallada a técnicas que han sido superadas o que sólo se usan de forma muy esporádica.

La conversac ión con el paciente, la observación y la exploración clínica, han permitido el diagnóstico de las alteracio nes tiroideas, tanto funcional es como morfológicas. Decía Marañon que el Hipotiroi dismo era la única enfermeda d que se podía diagnosti car por teléfono: La voz de una persona con hipotiroi dismo severo es absolutam ente característica, como lo es su propia cara. Pero en Medicina no sólo es preciso hacer un diagnóstico, es preciso documenta rlo, confirmar lo con datos.

En 1960 se disponía únicamente de las técnicas de Metabolis mo Basal, basadas en el consumo de oxigeno, que estaba en relación con la actividad funcional del tiroides: alto en situacion es hiperfunc ionales y bajo en las hipofunci onales. Una técnica bastante compleja para los laborator ios convencio nales y aplicable sólo en hospitale s y centros de investiga ción, era la determina ción en sangre del yodo unido a proteínas (PBI). Era una técnica muy valiosa pero influenci ada por la concentra ción de las propia proteínas transport adoras en la sangre, que varia en muchas circunsta ncias.

Aproximad amente en 1960 pudimos disponer en los países de habla hispana del yodo radiactiv o (I-131) y de equipos rudimenta rios para la medición de la radiactiv idad en sangre y en el propio tiroides. El I-131 se incorpora ba de forma selectiva a la glándula y lo hacia en proporción a su actividad funcional . El I-131, que se administr aba por boca en forma de líquido o cápsulas, pasaba a sangre y era retirado de ella y “captado” en el tiroides por la “trampa de yodo” de forma proporcio nal a la actividad funcional de la glándula. Era la prueba de “captación tiroidea de I-131”. Conociend o la actividad de la dosis de I-131 administr ada, podía calculars e el porcentaj e de ese yodo “atrapado” en el tiroides a las 2 y 24 horas de la administr ación de la dosis. La curva de captación era un índice objetivo de la actividad funcional de la glándula y nos enseñó muchas cosas sobre la forma de utilización del yodo por el tiroides. El I-131 abre el periodo fecundo de la investiga ción en la biosíntesis de las hormonas tiroideas .

La curva de captación era, dentro de sus limitacio nes, una valoración funcional, pero el I-131 permitió también realizar una valoración de la Morfología del Tiroides. El clínico palpaba el cuello y encontrab a una glándula normal o aumentada de tamaño. El tiroides normalmen te no se palpa, si se palpaba de forma dudosa era un Bocio grado I, si se palpaba clarament e era un Bocio grado II, si estaba francamen te aumentado de tamaño y se podía ver el abultamie nto, era un Bocio grado III y los Bocios monstruos os, que ahora ya solo excepcion almente se observan, eran Bocios grado IV. Por otra parte, a la palpación ese tiroides aumentado de tamaño podía tener una superfici e lisa o irregular: Bocio Difuso o Bocio Nodular y hasta ahí se llegaba.

El I-131 se fija en el tiroides, pero solamente en las zonas que están funcionan do. Al hacer un estudio por puntos de la actividad sobre el propio tiroides, bien de forma manual o de forma automática, con una serie se artilugio s que ahora no hacen al caso, es decir un “registro de distribuc ión del I-131 en la glándula”, se encontró que en el tiroides y sobre todo en el tiroides nodular, había “zonas calientes” y “zonas frías”. Las calientes fijaban mas I-131 que el tejido de alrededor y las frías no fijaban I-131 en absoluto. Todavía se mantiene esa clasifica ción de los nódulos. La técnica se denominó “scanning tiroideo”,(adaptando la palabra “scan” que se refiere al barrido de los electrone s en las pantallas de Tv o del PC), que todavía se usa en bastantes países de Latinoamérica. En España adoptamos el término “Gammagrafía Tiroidea”, por similitud con Radiografía; en Radiografía se utilizan los Rayos X y en Gammagrafía los Rayos Gamma que se originan en la desintegr ación del I-131. La técnica de Gammagrafía se sigue utilizand o de forma rutinaria, y hablaremo s de ella en un apartado específico.

Al entrar en los 70 conocíamos muchas cosas ya de la biosíntesis de las hormonas tiroideas . Los trazadore s radiactiv os en general y el I-131 concretam ente, nos había dado un arma muy poderosa para los estudios de bioquímica en el organismo . Si administrábamos I-131 a un animal de experimen tación, podíamos estudiar todos los compuesto s de su tiroides en los que se había incorpora do este radioelem ento. La separación y caracteri zación de estos “compuesto s marcados” se podía hacer por “cromatogr afia” o "radiocrom atografia ": En esencia consiste en poner una gotita de un hidroliza do del tiroides del animal inyectado sobre una placa de cristal recubiert a de un gel especial en condicion es que bien por gravedad o ayudadas por un campo eléctrico se consigue separar los compuesto s de distinto peso molecular que aparecen como bandas. Si esa placa en la que se ha conseguid o la separación de los compuesto s, se coloca sobre una placa fotográfica, la radiación gamma impresion a la placa y aparecen clarament e definidas como bandas negras las correspon dientes a los compuesto s que contienen I-131, que así pueden identific arse. La técnica en esencia está siendo la base para la secuencia ción de los aminoácidos del DNA y de los estudios del genoma y por ello nos hemos detenido brevement e en su descripción.

Sabíamos en los 70 cuales eran las hormonas tiroideas y en líneas generales como se formaban, pero no podíamos detectarl as en sangre. El desarroll o de las técnicas de radioinmu noanálisis y de inmunoanálisis en general nos permitier on dar ese paso. Se siguen utilizand o y también ellas tendrán un apartado específico.

En los 80 aparece y se generaliz a la utilización de la Ecografía y en los 90 muy avanzados el uso del Eco-Doppler para el estudio e la vasculari zación tiroidea y ello nos permite completar el estudio morfológico el tiroides en su intimidad como un complemen to de la gammagrafía a la que a veces sustituye . Pero esto no es historia, es realidad actual y a estas técnicas vamos a referirno s mas adelante con extensión.
La valoración analítica de los niveles de hormonas tiroideas en sangre nos aporta una prueba directa de la actividad funcional de la glándula. Sin embargo y paradójicamente en las situacion es límites, hipotiroi dismo subclínico o hipertiro idismo subclínico resulta de mas valor la medida indirecta de la función tiroidea por medio del estudio del nivel sanguíneo de TSH. El mecanismo de regulación hipofisar io de la función tiroidea es de tal precisión, que modificac iones mínimas en su situación se reflejan, podríamos decir que incluso amplifica das, en la concentra ción de TSH en sangre. También es cierto que para la valoración de la TSH disponemo s de técnicas de tercera generación de exquisita precisión a las que se denomina “ultrasens ibles”.

Con carácter general debemos señalar que la concentra ción de las hormonas tiroideas y de la TSH en sangre se encuentra en niveles de microgram os ( 0.000001 gramos ó 0.001 miligramo s ) y de nanogramo s ( 0.000.000 .001 gramos ó 0.000-001 mg ) y esto requiere para su determina ción la utilización de técnicas de radioinmu noanálisis o en general de inmunoanálisis competiti vo de un elevado nivel de sofistica ción.

TIROXINA (T4)

Deberíamos llamarla Tiroxina Total (TT4), y en algunos libros se encuentra ese nombre, ya que en esta cifra se engloba tanto la Tiroxina Ligada a las Proteínas, como la Tiroxina Libre.

La Tiroxina circula en su casi totalidad ( 99.97% ) transport ada o ligada a las proteínas, fundament almente la TBG ( Tiroxin Binding Globulin – Globulina Fijadora de Tiroxina- insisto en que los bioquímicos no se calientan mucho el “tarro” buscando nombres y es mejor así).

Hemos dicho, e insistimo s en ello, que la Tiroxina Ligada a la TBG (ahora que lo conocemos vamos a usar el nombre específico de la proteína) es inactiva, es decir no tiene actividad hormonal. Solo el 0.03 % de la T4 que medimos, y que correspon de a la T4 Libre tiene actividad hormonal. La cifra de tiroxina total en sangre puede estar influenci a por alteracio nes de las proteínas transport adoras, pero tiene que ser una alteración muy important e para que llegue a alterar los niveles sanguíneos de T4 . ¿Porqué medimos entonces la T4? Yo diría que por dos motivos: En principio no disponíamos de métodos para valorar la insignifi cante cantidad de T4 Libre y sí los teníamos para medir la T4 y nos hemos acostumbr ado a ella; pero hay un segundo motivo, las valoracio nes de hormonas tiroides son bastante delicadas, si se dispone de los dos datos, T4 y T4L, el clínico y el propio analista tienen dos factores a ponderar y en caso de divergenc ias se realiza una comprobac ión del estudio.

Una divergenc ia que se repite en la comprobac ión ya es una pista para buscar alteracio nes de la TBG o en la cuantía de las Proteínas Transport adoras (la albúmina también tiene alguna participa ción). Y estas alteracio nes son relativam ente frecuente s en algunas circunsta ncias, embarazo por ejemplo, o en algún tipo de tratamien tos.

Hay un tercer motivo también important e. En el tratamien to del Hipertiro idismo, para el ajuste de dosis de medicación antitiroi dea es más fácil seguir las variacion es de la Tiroxina que las de la T4 Libre. Tiene un rango de normalida d más amplio, y por ser una técnica menos sensible se influenci a también menos por las ligeras variacion es que inevitabl emente se producen en la realización analítica.

Pero si su médico le pide solamente T4L y TSH, en Estados Unidos y en otros muchos países se hace así, no se preocupe. Es absolutam ente correcto.

Los niveles normales de T4 se encuentra n entre 4.5 y 12.5 ug/dl (microgram os/decilitro) o expresado en otras unidades entre 55 y 160 nmol/L (nanomoles/Litro).

Debemos de señalar que tanto en el caso de la T4 como del resto de las hormonas tiroideas cada laborator io puede dar los resultado s en unidades diferente s, por lo que siempre junto a los resultado s se indican los niveles de normalida d en la unidad correspon diente. Esto no es debido a ninguna maldad achacable a los analistas: Hay varias casas que elaboran y comercial izan los reactivos y cada una de ellas da sus resultado s y tiene sus controles con una unidad específica. Y cada analista está acostumbr ado a trabajar con determina das casas comercial es.

Tiroxina Libre (T4-L)

La valoración de la Tiroxina Libre en sangre ha planteado dificulta des porque tenemos que detectar cantidade s tan bajas de esta hormona, ya hemos dicho que el 0.03% , es decir, tres centésimas de la cantidad de tiroxina total y esta ya es baja, que se han tenido que desarroll ar procedere s inmunológicos extraordi nariament e sutiles. Bien, el problema ya está resuelto, que es lo que a nosotros nos interesa. Las casas comercial es que trabajan en esta línea preparan un conjunto de reactivos de alta fiabilida d a un precio que resulta relativam ente razonable .

Las cifras de Tiroxina Libre reflejan ya exactamen te la actividad la cuantía de esta hormona disponibl e para actuar a nivel periférico, dentro de las células. Una T4L alta es signo de hiperfunc ión tiroidea y una T4L baja de hipofunción tiroidea. Pero, cuidado, una T4L normal no significa que todo vaya del todo bien. Hay que afinar más y hay forma de hacerlo. Ya hemos adelantad o, y repetimos ahora (la base de la enseñanza, y esto es enseñar, es la reiteración de los conceptos y la vamos a emplear hasta el aburrimie nto), que los receptore s hipotálamo-hipofisários son de una sensibili dad extraordi naria y podemos encontrar una elevación de la TSH, moderada pero significa tiva, con niveles normales de hormonas tiroideas en sangre. Esto ocurre en lo que ahora denominam os Hipotiroi dismo Subclínico. Volveremo s a insistir varias veces sobre este tema, el Hipotiroi dismo Subclínico es realmente muy frecuente . Ampliarem os este tema.

Para los valores normales en las distintas unidades también aquí remitimos al cuadro resumen.

Triyodoti ronina (T3) y Triyodoti ronina Libre (T3-L)

También, como en el caso de la Tiroxina, La Triyodoti ronina se encuentra en sangre ligada a la globulina TBG y también en este caso en una proporción igualment e elevada (99.7%), circuland o en forma libre solo el 0.3 %. Realmente esta última es la fracción hormonal realmente activa. Pero a efectos prácticos ya hemos comentado que la situación se encuentra en un equilibri o muy dinámico en el que siempre hay T4 convirtiéndose en T3 y esto ocurre tanto en el tiroides, como en la sangre, como a nivel intracelu lar.

La valoración analítica de la T3 no es mucho más compleja que la de la T4L y se realiza por los mismos métodos. La cuantía de esta hormona en sangre es mucho mas baja que la de T4 y los técnicas analíticas son algo mas imprecisa s que las e valoración de T4 o T4L. La valoración de la T3 Libre es bastante compleja y en la práctica se realiza solamente en centros de investiga ción. Tampoco, por lo que más adelante comentare mos, resulta imprescin dible.

La valoración de T3 en sangre puede no ser imprescin dible y muchas veces no se solicita, pero es la única forma de descubrir lo que se denomina “Hipertiro idismo-T3” que es una forma muy poco frecuente de Hipertiro idismo en el que sólo hay elevación de esta hormona. Lo comentare mos en su apartado específico.

Hormona Estimulan te del Tiroides (TSH)

Hasta 1980 en que se pudo disponer de tecnología que permitía la preparación comercial de anticuerp os monoclona les, no hemos dispuesto de un método realmente fiable para la valoración de la TSH, primerame nte por técnicas de RIA y mas adelante por técnicas de quimioflu orescenci a. Entre 1960 y 1980 utilizamo s técnicas también de inmunoanálisis pero poco sensibles ( técnicas de 1ª generación ). En 1980 se incorpora ron las técnicas de 2ª generación. A partir de 1990 disponemo s ya de técnicas denominad as “ultrasens ibles” que permiten valorar niveles de TSH en sangre de 0.01 microunid ades/mililitro, son las técnicas de 3ª generación.

Con este nivel de sensibili dad, la valoración de TSH se ha convertid o en el método mas valioso para el estudio de las alteracio nes funcional es tiroideas, Tanto en lo que respecta a las situacion es de hiperfunc ión, como a las de hipofunción. La importanc ia de este tema hace convenien te estudiar el tema en una apartado específico.

Valoración de los Niveles Sanguíneos de TSH

Disfuncio nes Tiroideas Preclínicas.

Aunque nos rompa todos los esquemas y aunque se los rompa a los lectores y a los libros clásicos de Tiroides, tenemos que incluir dentro del apartado de Valoracio nes Hormonale s Tiroideas el estudio de las Disfuncio nes Tiroideas Preclínicas. El motivo es muy sencillo, si definimos la “situación de disfunción tiroidea preclínica” como una fase en la que se aprecian alteracio nes en las valoracio nes hormonale s en sangre, sin que el paciente llegue a advertir ninguna alteración que le resulte extraña, aunque cuando el clínico profundiz a las encuentra, es lógico que analicemo s esta situación en este apartado.

Hemos hecho referenci a anteriorm ente a que el nivel de sensibili dad del sistema de regulación hipotálamo-hipofisario es tan exquisita mente preciso que las variacion es del nivel de TSH en sangre reflejan con absoluta precisión la demanda o saturación del organismo en hormonas tiroideas . Mientras que no dispongam os de nuevos marcadore s el elemento más útil y nos permite disfuncio nes tiroideas antes de que el paciente llegue a sentirse mal, a veces incluso antes de que llegue a preciar ninguna molestia. Es el diagnosti co de lo se ha denominad o como “Estados Preclínicos”.

No hay confusión con las unidades en las que se mide la TSH. Se utiliza únicamente la valoración en microunid ades/mililitro ( uU/ml) o miliunida des/litro (mU/l), es la misma cifra.

Se han considera do durante tiempo como valores normales de 0.1 a 5.0 uU/ml. Todavía muchos laborator ios dan este rango de normalida d, pero si queremos diagnosti car Estados o Situacion es Preclínicas tenemos que afinar un poco más. Considera mos como valores normales entre 0.4 y 4.0 uU/ml. Quizá haya que establece r el límite superior de la normalida d en 3.0 uU/ml y Wickham en un estudio de seguimien to de pacientes durante años encuentra un aumento de riesgo de hipotiroi dismo en personas con niveles séricos de TSH > 2.0. Nuestra experienc ia está de acuerdo con esta idea: Si se sigue durante años a las personas con niveles de TSH > 2.0, un porcentaj e muy significa tivo de ellas acabará desarroll ando un hipotiroi dismo franco. Otro grupo puede permanece r estabiliz ado y por ello en estas circunsta ncias los clínicos prefieren mantener al paciente bajo control, sin ningún tratamien to.

En el nivel bajo un valor de 0.1 uU/ml es ya sospechos o de una situación de Hipertiro idismo subclínico aunque el resto de los valores hormonale s sean normales.

Establece ríamos, por tanto, la siguiente tabla de valores para la TSH

NIVELES DE TSH EN DIVERSAS SITUACION ES FUNCIONAL ES

TSH uU/ml (microunid ades/cc) Situación Funcional

0.1 o menor Probable Hiperfunc ión

0.2 a 2.0 Rigurosam ente Normal

2.0 a 4.0 Situación Dudosa (mantener control)

4.0 a 10.0 Hipotiroi dismo Subclínico

mayor de 10.0 Hipotiroi dismo Clínico

Advertenc ia: Esto es un cuadro orientati vo. Que nadie intente establece r un diagnóstico basado en estos datos. Es preciso el conjunto de pruebas y el estudio médico. Si pudiéramos hacer los diagnósticos con unas cifras, los médicos nos dedicaríamos a pescar.

Vale la pena comentar este cuadro. Tenemos que insistir que esta es aproximad amente la Situación Funcional del Tiroides en el momento del estudio, independi entemente del Diagnóstico del Paciente.
Concretem os:

Una TSH de 0.1 uU/ml o inferior puede indicar un Hipertiro idismo, si se acompaña de elevación de las hormonas tiroideas, o un Hipertiro idismo Subclínico si estas son normales. También podemos encontrar estas cifras en pacientes hipotiroi deos que estén tomando mas medicación de la que realmente precisan. Seria en este caso un Hipertiro idismo Yatrogénico, es decir, inducido artificia lmente por la medicación. Pero pueden encontrar se también estos valores en personas con un “Nódulo Inhibidor” en una Hiperplas ia Multinodu lar o con un Adenoma Funcionan te Inhibidor . ¿Ven como no es tan fácil? Ya iremos hablando de estos problemas .

Al hablar de Situacion es Preclínicas nos referimos a circunsta ncias en que los niveles de hormonas tiroideas en sangre son normales o límites. Cuando los niveles de hormonas tiroideas son anormales ya hablamos de Situacion es Clínicas, pues generalme nte se acompañan de síntomas ( las molestias que siente el pacientes ) y signos ( los datos que recoge el médico por observación o exploración ) de carácter anormal.

Utilidad de la TSH en el Control del Tratamien to de Disfuncio nes Tiroideas

Hemos dicho que el disponer de valoracio nes de TSH de alta sensibili dad y especific idad había abierto muchas puertas. Su aplicación en el control del tratamien to de las Disfuncio nes Tiroideas es uno de ellos.

La actuación médica, tanto en el control del Hipertiro idismo, como en el del Hipotiroi dismo, pretende mantener los niveles de hormonas tiroideas dentro de sus límites normales. Y venimos repitiend o que las variacion es de la TSH son un índice más sensible que la propia determina ción de las hormonas. En el tratamien to de un Hipertiro idismo con medicación antitiroi dea (que ya podemos adelantar que actúa bloqueand o la organific ación del yodo en el tiroides), lo ideal es mantener la TSH entre 0.2 y 2.0 uU/ml. Si la TSH persiste en 0.1 uU/ml o por debajo de esto, el bloqueo de la producción hormonal tiroidea es insuficie nte. Una elevación de la TSH por encima de 2.0-3.0 uU/ml indica que el bloqueo puede ser excesivo y permite rebajar la dosis de antitiroi deos. El tratamien to del Hipertiro idismo, lo adelantam os también, es para el Endocrinólogo o el Medico General un fino trabajo de artesanía, y no nos parece injusto decir que es un arte, mantenien do el equilibri o de la función tiroidea con suaves movimient os de timón en la dosis de medicación antitiroi dea. Y la brújula que permite ajustar el rumbo es la TSH. Nunca se debe de prescindi r de la valoración de la TSH en el control del Hipertiro idismo. Y nunca, nunca, lo remacho, puede el paciente considera se curado hasta que su médico no le da de alta. Abandonar el tratamien to prematura mente solo conduce a una recidiva y a un volver atrás.

En el tratamien to del Hipotiroi dismo la situación es parecida, solo que a la inversa. Aquí se trata de complemen tar al paciente con hormona tiroidea también en la medida justa, si la dosis de L-Tiroxina es baja la TSH persistirá elevada y si es excesiva la TSH se aproximará a 0.1 uU/ml indicando que se esta producien do una situación de sobredosi ficación y pueden aparecer un Hipertiro idismo Yatrogénico o Inducido, que anteriorm ente hemos citado.

Y para terminar de una manera informal este apartado, que es indudable mente duro, digamos que en el tratamien to de las disfuncio nes tiroideas es preciso mantener un equilibri o difícil con la dosis de medicación, que sólo el médico con la ayuda de los datos clínicos y analíticos está capacitad o para establece r. Podría comparars e con el juego de las siete y media, del que un comediógrafo español decía en una cuarteta infame: Las siete y media es un juego en el que o te pasas o no llegas " si no llegas da dolor/ porque indica que mal tasas, /pero hay de ti si te pasas, /si te pasas es peor". Que no se le ocurra a ningún paciente con Disfunción Tiroidea modificar por su cuenta la medicación o suspender la, Es sencillamente arriesgado.

bueno de antemano gracias por la info, muy interesante.
aora con respecto al ciclo, cres que sea bueno combinarlo con clem (4 past.) o por si solo estaria bien?


Tiene vasta experiencia en el uso de Clem,t3,t4 e insu y todo lo a hecho con el debido respeto a los farmacos, CUIDADO con este dosaje la tiroides no se puede regular con POSTCICLO una vez tocada adios… 8)


Cero y van 2 ten mucho cuidado con este farmaco por que las consecuencias son de pensarse… 8)

si estas decidido, pues CUIDADO!!
yo te doy un consejo desde un punto de vista no de culturista, sino de persona que se preocupa por la salud, y es que no llegues a dosis tan altas, por mucho que haya gente que lo haya hecho. el tema es muy puto como para jugarsela. quizas la proxima vez si ya sabes como reaccionas puedas llegar a esas dosis.

gracias por el comentario, y si ya lo pense bien (me convencieron mejor dicho) empesare con el clem y si no bajo lo que kiero entonces metere la t3 pero a no mas de 50 mcg por las dudas, despues les contare como me fue

me alegro mucho de tu decision tio!!! yo tambien estoy interesado en conocer t3 mas a fondo, para algun dia saber como usarlo, pero antes agotare otras vias.