Estudio Científico con grupos humanos y EAAs - DE INTERÉS

Material y métodos
Desde mayo de 1997 hasta noviembre de 1998 hemos realizado un estudio observacional analítico, en el que hemos estudiado 43 ciclos de tratamiento con anabolizantes en 39 deportistas varones no profesionales de la provincia de Cádiz (grupo problema), que practicaban culturismo desde hacía 3,8 (desviación típica
[DT]
: 1,1) años. Como grupo control se ha empleado a 25 deportistas varones con el mismo rango de edad y talla que los del grupo problema, que practicaban culturismo desde hacía 2,7 (DT: 0,9) años y que nunca habían empleado anabolizantes. Se ha empleado el grupo control para confirmar que los integrantes del grupo problema partían de una situación basal y, además, para medir la posible variación en los parámetros del estudio no debida al uso de anabolizantes esteroideos, asegurando así que la única diferencia entre ambos grupos es la administración o no de anabolizantes esteroideos.

**// como curiosidad
El reclutamiento de los participantes se ha realizado a través de anuncios informativos que se enviaron a los gimnasios de la provincia. A los individuos del grupo problema se les exigió no haber seguido tratamiento con anabolizantes desde al menos seis meses antes y a ambos grupos ceñirse fielmente al diseño del estudio. **//

Sobre la dieta y entremaniento

La dieta fue estandarizada para todos los participantes desde dos semanas antes de la valoración basal hasta la finalización del estudio, a 3.500 kcal/día, con 2 g proteínas/kg de peso corporal/día y alta proporción de glúcidos, siendo baja en grasas (15% de las calorías). También se estandarizó el entrenamiento para ambos grupos, utilizándose durante el período de estudio una rutina en la que los distintos grupos musculares se agruparon en cuatro partes: lunes: pectorales y bíceps; martes: dorsales, región lumbar y tríceps; jueves: cuádriceps, bíceps femorales y gemelos, y viernes: deltoides y trapecio. Se realizaron 3 ejercicios de 2 series de 8 repeticiones para cada grupo muscular, a la máxima intensidad posible para ese número de repeticiones, tras haber efectuado un calentamiento. Todos los días el entrenamiento comenzó con 2 series para los músculos abdominales y finalizó con 30 minutos de ejercicio aeróbico. La dieta y el entrenamiento se diseñaron lo más parecidos posible a los que habitualmente empleaban los participantes del estudio.

Sobre los ciclos y suplementos

El diseño de los ciclos de tratamiento y el tipo de anabolizantes empleados en el grupo problema han sido realizados y elegidos por los propios deportistas o por sus preparadores, así como los suplementos dietéticos ingeridos. Estos últimos han consistido, tanto para el grupo problema como para el grupo control, en un comprimido diario de un complejo polivitamínico-mineral, 1 g/día de vitamina C y dos dosis diarias de 25 g de extracto seco de lactosuero (más conocido en el argot por su traducción inglesa whey, que contiene un 70% de proteínas), disuelto en agua, y que se tuvo en cuenta para el cálculo de la cantidad total de proteínas ingeridas en la dieta.

Según el tipo de anabolizantes utilizado se pueden subdividir los ciclos de tratamiento en dos clases: los que contienen anabolizantes sintéticos más un éster de la testosterona (denominados «ciclos androgénicos») y los que sólo contienen anabolizantes sintéticos (denominados «ciclos anabolizantes »).

La duración de los ciclos de tratamiento ha sido en todos los casos de seis semanas. Los ciclos de tratamiento han incluido tres anabolizantes esteroideos diferentes: en los ciclos «anabolizantes» han sido el decanoato de nandrolona, estanozolol y enantato de metenolona, mientras que en los ciclos «androgénicos» fueron el decanoato de nandrolona, estanozolol y un éster de la testosterona (cipionato, propionato o enantato, todos comercializados en España, o uno de los ésteres de la testosterona no disponible en nuestro país
[fenilpropionato, isocaproato, decanoato o undecanoato]
).
Por tanto, en los «androgénicos» el éster de la testosterona ha sustituido al enantato de metenolona.

Los ciclos han tenido un diseño en «pirámide», comenzando con una dosis media de 270,2 mg (DT: 97,2) la primera semana, para aumentar gradualmente hasta alcanzar un máximo en las semanas centrales de 627,8 mg (DT: 256,2) y después disminuir progresivamente hasta 251,2 mg (DT: 170,4) en la última semana. La dosis total media de los ciclos de tratamiento ha sido de 2.928,4 mg (DT: 1.560). La dosis de cada anabolizante individual ha sido aproximadamente un tercio de la dosis total. En las tablas 1 y 2 se exponen, respectivamente, los ciclos «anabolizante» y «androgénico» más usados por los participantes de este estudio. Las dosis de los distintos medicamentos se han expresado por semana, aunque la administración de los mismos se reparte a lo largo de los siete días (tabla 3). En los cuatro casos en los que se ha estudiado más de un ciclo en el mismo individuo, el período medio de lavado entre dos ciclos ha sido de 7 (DT: 2,3) meses.

A todos los participantes se les ha realizado una valoración basal y otra a las seis semanas, postratamiento al grupo problema y sin tratamiento al grupo control.

¿ Qué se ha analizado ?

Se han realizado determinaciones sanguíneas de glucemia, urea, creatinina, bilirrubina total, aspartato aminotransferasa (AST), alamina aminotransferasa (ALT), alfa-fetoproteína, colesterol total, colesterol HDL, colesterol LDL, triglicéridos, FSH, hormona luteinizante (LH), testosterona total, testosterona libre, 17-b-estradiol, antígeno prostático específico (PSA) y un hemograma completo. Además se ha realizado la toma de medidas antropométricas (peso, talla, masa muscular magra) y medida de la tensión arterial. El grupo problema ha cumplimentado un cuestionario acerca de la frecuencia del uso de anabolizantes y del tipo, dosis y patrones de tratamiento usado.

Resultados

Los dos grupos eran similares en cuanto a edad y estatura.
El grupo problema presentó un peso corporal superior al del grupo control y no hubo diferencias significativas entre los valores basales de los parámetros sanguíneos analizados en ambos grupos (tabla 4)

por lo que se asume que el grupo problema partió de una situación basal similar a la del grupo control. Se han omitido los valores de algunas de las variables que no presentaron diferencias significativas en ninguna de las comparaciones (glucemia, urea, bilirrubina total, triglicéridos). Cinco individuos del grupo problema (12,8%) que recibían testosterona informaron de hipersensibilidad en la zona de los pezones y uno (2,6%) presentó una crisis hipertensiva (200/150 mmHg).

Se encontraron diferencias significativas entre los valores basales y postratamiento del grupo problema, considerado globalmente, en las transaminasas (AST y ALT), colesterol total, colesterol HDL y colesterol LDL. En cuanto a los parámetros de función endocrina, hubo diferencias significativas en la FSH, LH, testosterona libre y estradiol. También hubo diferencias significativas en el valor del área muscular del brazo (tabla 5).

No hubo diferencias significativas en el grupo control entre los valores basales y los obtenidos a las 6 semanas en ninguna de las variables, incluida el área muscular del brazo (basal: 78,7
[DT: 12,8]
cm2; tras las 6 semanas: 79,2
[DT: 13,5]
cm2), por tanto no hubo acciones ni efectos secundarios sin la existencia previa de tratamiento anabolizante.
En el grupo problema, 26 (60,5%) de los ciclos fueron clasificados como «androgénicos» y 17 (39,5%) como «anabolizantes». Se observaron diferencias significativas entre los valores postratamiento de los ciclos «anabolizantes« y «androgénicos« en la testosterona total y el estradiol y no en el resto de variables ni en el área muscular del brazo (tabla 6). En cuanto a la frecuencia del uso previo de anabolizantes en los sujetos del grupo problema, 33 (un 84,6%) admitieron realizar hacer dos ciclos de tratamiento al año.

Discusión

Destaca la discreta elevación de las transaminasas como reflejo de la toxicidad hepática. Este hecho ya ha sido descrito. (22,23) y ocurre principalmente con los derivados 17-a-alquilados como el estanozolol.
Otro efecto secundario que se ha presentado de forma constante es la disminución del colesterol-HDL, acompañado de una elevación del colesterol-LDL y del colesterol total, que no se controló a pesar de la dieta baja en grasas, lo que condujo a un perfil lipídico desfavorable, con el consiguiente aumento del riesgo cardiovascular.
No se ha detectado ningún cambio en los niveles séricos PSA.
El conjunto de efectos secundarios más llamativo es la alteración del eje HHG. Como muestran nuestros resultados, tras el tratamiento con anabolizantes esteroideos se produce una supresión casi completa de las gonadotropinas hipofisarias, LH y FSH, como resultado del mecanismo de retroalimentación (feedback) negativo, similar al de la testosterona endógena, que ejercen sobre el hipotálamo.
Esta supresión de la LH y FSH tiene como consecuencia una importantísima disminución de la testosterona total endógena, que se observa claramente en los ciclos «anabolizantes », aunque no en los «androgénicos», debido a que en ellos el sujeto emplea testosterona exógena, que es analíticamente indistinguible de la endógena, enmascarando esta situación. El aumento de la testosterona total, de fuente exógena, en los ciclos «androgénicos» tiene como consecuencia un estímulo de su metabolización por la aromatasa, lo que eleva significativamente los niveles de 17-b-estradiol que, dependiendo de la susceptibilidad individual, puede originar ginecomastia.
Además, el 17-b-estradiol tiene una potencia inhibidora de las gonadotropinas 200 veces superior a la de la testosterona.
por lo que la recuperación del eje HHG tras un ciclo «androgénico» es mucho más lenta que tras un ciclo «anabolizante».
Más difíciles de explicar son los resultados obtenidos con la testoterona libre. En el presente trabajo la testosterona libre se encontró elevada tanto al final de los ciclos «androgénicos» como de los «anabolizantes». Su aumento en los ciclos «androgénicos» parece lógico, ya que la administración exógena de testosterona hace aumentar tanto la testosterona total como la libre. Sin embargo, en los ciclos «anabolizantes»,que finalizan con una testosterona total muy baja, también hemos encontrado una testosterona libre final elevada. Si la testosterona libre detectada al final de los ciclos «anabolizantes» se debe a que éstos inhiben la biosíntesis de la proteína transportadora (SHBG: sex hormone binding globulin), disminuyendo su concentración plasmática y alterando, por tanto, la unión de la testosterona a la SHBG, o bien, modifican el reparto entre la testosterona unida a la albúmina y la testosterona libre es algo que queda por determinar.

En el presente estudio, el tratamiento con anabolizantes aumentó de forma significativa la masa muscular magra, hecho corroborado por la ausencia de este aumento en el grupo control. Es interesante destacar que no hubo diferencias entre los ciclos «anabolizantes» y «androgénicos», mostrando ambos igual efectividad para aumentar la masa muscular magra, hecho sobre el que no hemos encontrado referencias anteriores. Durante años ha existido una gran controversia entre la comunidad científica y el punto de vista de los deportistas y entrenadores acerca de la efectividad de los anabolizantes esteroideos, originada por la inexistencia de estudios controlados y que contasen con un número suficiente de participantes. Pero, además, desde que se publicó el estudio de Bhasin.
Parece claro que se debía a que no se empleaban dosis suficientemente altas, ya que solían realizarse con dosis terapéuticas. El estudio de Bhasin prueba que la dosis adecuada para conseguir un aumento de la masa muscular magra y, por ende, de la fuerza, debe ser unas diez veces superior a la fisiológica.
Nuestros hallazgos confirman los de otros autores en lo que respecta a que las dosis elevadas sí aumentan la masa muscular magra.
En nuestro medio,la frecuencia de uso más habitual es la de dos ciclos al año, nacida de la búsqueda de un equilibrio entre el intento de minimizar los efectos secundarios indeseables a la vez que se saca el mayor partido posible del aumento del rendimiento deportivo.

Los ésteres de la testosterona se emplean con más frecuencia (60,5% frente a 39,5%) que los anabolizantes sintéticos solos, a pesar de que ocasionan más efectos secundarios (mayor depresión del eje HHG, niveles elevados de 17-b-estradiol que aumentan el riesgo de ginecomastia) y de que no aumentan la masa muscular magra más que estos últimos, probablemente porque el aumento de la agresividad resulta deseable para sobrellevar un entrenamiento intenso de forma continuada.

El estudio completo en pdf

Saludos.


“La diferencia entre un depredador y una presa es que el primero se puede permitir un fallo” Jorge Wagensberg


Úlima edición por Kheyla fecha: 09-05-2007 a las 09:05.

¡QUIERO COMPARTIR ESTO CON TODOS MIS COMPAÑEROS DEL FORO!

SIEMPRE QUISE ENCONTRAR ALGO ASI,ESTO AFIRMA MUCHAS TEORIAS Y ROMPE OTRAS,AYUDARA A PERFECCIONAR NUESTROS CICLOS,A PARTIR DE AHORA SERA INDISCUTIBLE EL USO DE UN INHIBIDOR DE LA AROMATASA. :lol: :lol: QUE FELIZ ESTOI :lol: :lol: .ESTUDIARLO AMIGOS, ESTUDIARLO, YO YA LO HAGO :lol: :lol:

NO SE PUDO COPIAR LAS ANALITICAS(LAS TABLAS :frowning: )PROMETO SUBIRLO ENCUANTO PUEDA.Un saludo.

El problema es que no puedo copiar las tablas,ni desde el word,ya vere como lo hago.

Amigo salvi_20,

¡¡¡MUCHAS GRACIAS POR ESTA INFORMACIÓN!!!

Creo que es un estudio sumamente interesante que confirma con bases científicas lo que suponíamos desde hace un tiempo. De todos modos, es EXCELENETE tener estudios serios que conviertan estos “usos y costumbres” en decisiones fundamentadas científicamente…

Saludos y muchas gracias,

FLFH

P.D.: De todos modos sería perfecto si nos das la fuente y los datos de la institución donde se realizó el estudio. Con esos datos completos, lo ponemos como post fijo.