LOS BIOFLAVONOIDES

LOS BIOFLAVONOIDES
ESOS IMPORTANTES DESCONOCIDOS

Por Grant Freitag

En el siglo pasado la revolución en la nutrición la protagonizaron las vitaminas, y en este los protagonistas serán, sin la menor duda, los bioflavonoides.
¿Que no sabéis qué son estas sustancias? Pues acompañadme por un viaje apasionante.

Si preguntáis a cualquier ciudadano qué son las vitaminas, seguro que aunque no sea capaz de daros una explicación concreta de sus funciones, y tal vez ni siquiera pueda enumerar todas las vitaminas que se conocen, os mencione vagamente que la C refuerza la resistencia contra los resfriados, que la A es buena para la piel y para la vista, que la E favorece la resistencia, y poco más. Pero al menos si tiene una idea, así como también sabrá que éstas se encuentran en los alimentos y muy especialmente en las frutas y verduras.

Ahora, preguntad al mismo ciudadano medio por los bioflavonoides y observaréis como le cae la mandíbula inferior mientras os fórmula un “¿Cómo?” con cara de asombro. Ni siquiera los que se consideran versados en temas de nutrición saben mucho acerca de estas sustancias y sin embargo, son de una importancia tal que es el tema que más ocupa a los investigadores.

Los favonoides, o bioflavonoides como ahora se denominan, se conocen desde hace varias décadas, sólo que inicialmente se asociaron únicamente con la vitamina C y formaban un grupo muy reducido.

Cuando se aisló ésta vitamina se pudo sintetizar su fórmula, el ácido ascórbico, en el laboratorio, sin embargo en las pruebas iniciales la versión sintética no tenía la misma actividad que la natural, cuando científicamente se sabe que una molécula es igual a otra cuando químicamente son idénticas. Tras detenidos estudios se comprobó que en la naturaleza la vitamina C se encuentra con otras sustancias, los flavonoides. Es decir, que desde el inicio de su descubrimiento estuvieron asociados con la vitamina C.

Erróneamente entonces se la clasificó como la vitamina P y aún hay quienes así la denominan.

Todavía hay libros de texto tan importantes acerca de temas de nutrición y salud como el Mosby que define los flavonoides como “un término por el que se denominan a las sustancias coloreadas que se encuentran en las frutas y que resultan esenciales para la absorción y procesamiento de la vitamina C. Los bioflavonoides son necesarios para el mantenimiento del colágeno y de las paredes capilares.
También pueden ayudar en proteger contra las infecciones y su deficiencia aumenta la tendencia a sangrar o presentar morados. No tienen ninguna toxicidad”.

Curiosamente esas son las mismas propiedades atribuidas a la vitamina C.

Esa definición se ha quedado obsoleta ya que desde los años 70 se han descubierto cientos de sustancias pertenecientes a este grupo, de hecho algunos autores aseguran que ya se han catalogado hasta 4.000 y aunque todas presentan algunas características similares como la actividad antioxidante, la realidad es que también se diferencian sustancialmente en muchas otras.

Pero veamos qué son los bioflavonoides, qué pueden hacer por nosotros y dónde se encuentran.

¿Qué son los bioflavonoides?

Los bioflavonoides constituyen un numeroso grupo de pigmentos vegetales que son en gran parte los responsables de los colores que tienen las frutas, verduras y flores. Hasta la fecha se han identificado alrededor de 4.000 flavonoides distintos que se han clasificado de acuerdo con su estructura química.

Su primer descubridor fue el bioquímico ganador del premio Nobel, Albert Szent-Gyorgyi, que los llamó vitamina P, después de comprobar que actuaban junto con la vitamina C a la que mejoraban su absorción y protegían de la oxidación. El doctor Szent-Gyorgyi obtuvo el preciado premio en 1937 cuando en el curso del aislamiento de la vitamina C descubrió los bioflavonoides.

Un amigo suyo presentaba encías sangrantes que dejaron de sangrar tras aplicarle una preparación rudimentaria de vitamina C aislada del limón. Cuando el problema reapareció al cabo del tiempo el doctor la administró a su amigo una forma más pura de vitamina C y para su sorpresa en lugar de observar una recuperación más impresionante ésta no funcionó en absoluto. Entonces Szent-Gyorgyi aisló la fracción de flavonoides de la preparación original de vitamina C y se la dio a su amigo para comprobar al cabo de poco una curación total. Puesto que con ella había curado la ‘permeabilidad’ capilar, la llamó vitamina P, sin embargo, puesto que no cumple todos los requisitos de una vitamina su designación como tal se ha abandonado.

Los bioflavonoides identificados químicamente son como hemos dicho miles, formando grupos entre ellos, y los más conocidos y estudiados son los flavonoides citrícos, rutina, hesperidina, naringina y quercetina, los polifenoles, las isoflavonas daidzeína y genisteína, etcétera.

¿Qué pueden hacer por nosotros?

Los flavonoides son importantes para la salud de los vasos sanguíneos. Regulan la permeabilidad capilar, y por consiguiente evitan la pérdida de fluido, proteínas y células sanguíneas, mientras permiten el paso del oxígeno, el dióxido de carbono y los nutrientes. Refuerzan la solidez capilar, evitando que los capilares se rompan fácilmente. Esta es la parte en la que actúan como la vitamina C.

También relajan el músculo liso de las paredes del sistema cardiovascular favoreciendo la normalización de la tensión arterial, lo que también mejora la circulación cardiaca. No obstante, las acciones más espectaculares de los bioflavonoides son las de carácter antioxidante, porque evitan la oxidación del colesterol malo, el LDL y evitan por consiguiente la aparición de la placa arterosclerótica.

Además de estas relevantes acciones protectoras del sistema cardiovascular, ejercen fuertes propiedades antiinflamatorias. Esto es debido a sus efectos antioxidantes y su capacidad para actuar contra las histaminas y otros mediadores de la inflamación, como las prostaglandinas y los leucotrienos.

Estas son funciones compartidas entre la mayoría de bioflavonoides, pero algunos otros tienen propiedades específicas, por ejemplo actividad similar a la estrogénica, mientras otros son inhibidores del crecimiento de tumores.
Uno de los grupos de flavonoides más beneficiosos para la salud son las proantocianidinas, llamadas también procianidinas, que están formadas por mezclas de dímeros, trímeros, tetrámeros y moléculas mayores conocidas como olígomeros procianidólicos, o su abreviación PCO.

Éstos existen en muchas plantas y en el vino tinto, así como en cortezas como las del pino y sus efectos beneficiosos van desde la protección del sistema carviovascular, hasta evitar la oxidación y el daño que producen los radicales libres, y no hay que olvidar que éstos últimos se han asociado con los procesos de envejecimiento, así como con la mayoría de enfermedades degenerativas, tales como la artritis, la cardiaca y el mismo cáncer.

La quercetina es un flavonoide que constituye la base de muchos otros, incluyendo los bioflavonoides cítricos como la quercitrina, la rutina y la hesperidina. Éstos se diferencian de la quercetina en que presentan una molécula de azúcar unida al esqueleto de ésta.

En los estudios ésta ha mostrado una gran actividad, especialmente antiinflamatoria, antivírica, especialmente sobre el virus del herpes tipo 1, el de la polio, de la gripe tipo 3, de las vías respiratorias. Asimismo en experimentos in vitro la quercetina ha demostrada actividad antitumoral en cáncer de pecho, de ovarios, de colon, de recto y de cerebro.

El término polifenoles indica que la molécula presenta un anillo fenólico en la estructura química y este tipo de bioflavonoide se encuentra principalmente en el té verde.

Los principales polifenoles del té son la catequina, la epicatequina, la epicatequina galato, la epigalocatequina galato y las proantocianidinas. De éstos la epicatequina galato se considera la de mayor actividad, especialmente en lo que a protección contra el cáncer se refiere, sobre todo porque en los estudios experimentales ha demostrado ser superior en ese sentido a las vitaminas C y E. Asimismo aumenta la actividad de enzimas antioxidantes y desintoxicantes del cuerpo en el intestino delgado, el hígado y los pulmones. El consumo de té verde con las comidas parece inhibir la formación de nitrosaminas, que se suelen formar cuando los nitritos, como los que se usan para curar el beicon y el jamón se unen a los aminoácidos. La popular costumbre de beber té verde con las comidas en Japón puede que tenga mucho que ver con la baja incidencia de cáncer que presenta ese país.

Las isoflavonas genisteína y daizeína poseen una estructura molecular muy similar a la del estrógeno, la hormona sexual femenina. Una vez en la circulación éstas moléculas se acoplan al receptor hormonal, impidiendo que lo haga la hormona, un paso necesario en la evolución de los cánceres hormonodependientes, como el de pecho, el de ovario y el de endometrio.

¿Dónde se encuentran?

Los bioflavonoides son todos de origen vegetal y se encuentran principalmente en frutas, verduras, hortalizas y flores, así como en tallos y cortezas.

He aquí unos cuantos flavonoides y sus fuentes naturales:

  • Las antocianinas se encuentran en fresas, moras, arándanos, cerezas, uvas, grosellas y frambuesas.
  • Las catequinas y polifenoles se encuentran en el té verde y el negro.
  • Las isoflavonas daidzeína y genisteína se hallan en los granos de soja.
  • La naringina proviene del pomelo.
  • La proantocianidinas las proporcionan el vino tinto y las semillas de uva.
  • La quercetina se encuentra en numerosos frutos, verduras y granos, incluyendo las cebollas, el brécol, las uvas rojas, las cerezas, las manzanas, los pimientos, el té, las judías y la col rizada.

Muchas hierbas son también buena fuente de bioflavonoides, como la silimarina del cardo mariano, el ginkgo biloba, el espino, etcétera.

Resumen

Como veis los bioflavonoides son muy numerosos y todos presentan propiedades beneficiosas para la salud. Sin duda en el futuro los hombres de ciencia nos sorprenderán con sus hallazgos acerca de estas sustancias, en las que muchos tienen grandes esperanzas para configurar una gran variedad de preparados naturales con propiedades terapéuticas.

Puede que a priori de esta lectura no halléis un resumen simplificado y una aplicación práctica de la que podáis extraer beneficios directos. Son tantos y tan complejos sus nombres, además seguro que os preguntáis cómo pueden los bioflavonoides ayudaros a rendir mejor en el deporte o a esculpir vuestro cuerpo.

Recordad sencillamente que éstos se encuentran en el reino vegetal y que ahí están todos los remedios para las afecciones que aquejan al hombre.

Procurad incluir frutas, verduras y hortalizas frescas en vuestra dieta y estaréis seguros de proporcionar al cuerpo suficientes bioflavonoides, y recordad que no podréis rendir de forma óptima ni conseguir un cuerpo 10 si no gozáis de buena salud, así que lo uno lleva a lo otro.

Preparaos a oír hablar mucho de aquí en delante de los bioflavonoides, pero no dejéis que éstos sean desconocidos para vosotros.

Los bioflavonoides constituyen una reserva inagotable de sustancias beneficiosas para la salud.