Rico y saludable, sin excesos

Rico y saludable, sin excesos

Poniendo en práctica algunos consejos, es posible reducir la cantidad de calorías consumidas durante Nochebuena y Año Nuevo.

“Todo en su medida y armoniosamente” reza una frase popular de la antigua Grecia que parece no ser tenida muy en cuenta, por ejemplo, cuando llegan las fiestas de fin de año. En esas ocasiones, una de las ideas que más cantidad de adeptos genera es aquella que propone “celebrar comiendo de todo”.
Pero el problema es que esa conducta provoca, al día siguiente, repercusiones no sólo en el peso, sino también en el estado general de salud, dado que la sensación de malestar estomacal puede persistir por uno o más días.

Para evitar posteriores arrepentimientos, es importante poner en práctica determinados “trucos o secretitos” para disfrutar de un menú rico pero también saludable.
Combinar los alimentos
“Una opción es comenzar la cena ofreciendo algunos alimentos con poca grasa, es decir lo que se denomina ‘picada proteica’, que se compone de queso, jamón cocido magro, salchichas light y trocitos de milanesa de soja. Entre los aderezos, las posibilidades son el ketchup, la mostaza, y la mayonesa light. Esta variante se puede poner en práctica sin decirle nada a ninguno de los comensales logrando, de esa manera, engañar al estómago con alimentos saludables sin que nadie se queje por estar ingiriendo comida bajas calorías”, postuló el doctor Alberto Cormillot, médico nutricionista, director del Instituto Argentino de Alimentos y Nutrición (IAAN).

Luego de superar la culpa por haberle mentido a los familiares, el siguiente paso consiste en llevar a la mesa las ensaladas para las cuales hay que evitar el exceso de aceite y mayonesa que -dicho sea de paso- debería ser light.

“Si se utiliza papa, cabe destacar que la ensalada debe ser ‘con papa’ y no ‘de papa’. En cuanto a los otros ingredientes, hay numerosas opciones entre las que se encuentran las arvejas, el kani kama y los trocitos de queso de cabra o mozzarella. Cuando la intención es ofrecer una opción agridulce, personalmente recomiendo la ensalada de palmitos, ananá y peras al natural. Las croquetas o tartas de verdura de una sola tapa también son recomendables”, señaló el especialista, quién también se desempeña como director de la Licenciatura en Nutrición de la Fundación Isalud.

Por su parte, la doctora Rosa Labanca, médica nutricionista, directiva de la Sociedad Argentina de Obesidad y Trastornos de la Alimentación (SAOTA), añadió: “Hay múltiples ensaladas que se pueden preparar pero, en cualquier caso, es importante no condimentar de más. Por eso, se puede utilizar una sola cucharada sopera de mayonesa light o bien un pequeño chorrito de aceite”.

En este sentido, también cabe recurrir a un truquito: evitar los recipientes clásicos y colocar el aceite en una vinagrera que, por lo general, tienen orificios más pequeños permite restringir la cantidad calorías que se agrega a las comidas.

El plato principal
Pavita, lechón, pollo, ¿por cuál decidirse? Rápidamente parece que el pollo sin piel y la pavita serían las mejores elecciones, a no ser que se elijan del cerdo los cortes más magros.

“La pavita tiene una cantidad razonable de calorías, razón por la cual, si se cocina al horno sin grasas y sin utilizar salsas que puedan sumar contenido calórico se puede comer tranquilamente porque aporta muchas proteínas, al igual que el pollo sin piel. El lechón, en cambio, no es conveniente dado que tiene muchas calorías”, destacó la doctora Labanca, también docente de la cátedra de Nutrición de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

“El principal problema con el lechón es que elegir los cortes más magros a veces resulta muy oneroso y, además, al tener poca carne (una vez que se sacan los huesos y la grasa), los comensales suelen repetir la porción. Por eso, si no hay otra alternativa y sí o sí se servirá lechón, hay que complementarlo con otros platos. Una opción es el arroz con jurel, un pescado en lata que no sólo es muy económico, sino que además es rico”, indicó el doctor Cormillot.

Como acompañamientos se puede optar por una versión light del clásico vitel toné o palitos de zuchinni.
Turrones, almendras y nueces
Una costumbre infaltable en nuestro país luego del brindis es la mesa dulce que, coronada por el pan dulce, abunda en frutos secos de alto contenido calórico.

Frente a esta situación, hay varias cosas por hacer: en primer lugar suprimir la variedad. No es necesario que haya una gran cantidad de turrones pues con uno sólo alcanza. En segundo término, se pueden elegir las frutas disecadas que contienen menos cantidad de grasa que los turrones y, por lo tanto, engordan menos.

“El secreto está en comprar poco y mezclar, combinar y cortar lo que haya en pedazos chicos. El maridaje de los frutos secos con damascos, frutillas o cerezas, también puede resultar altamente beneficioso. Finalmente, el pan dulce siempre debe estar cortado en rodajas pequeñas”, consignó la doctora Labanca.

Los frutos rojos, por su parte representan una opción ideal para utilizar en la ensalada fruta con helado, postre más recomendable dada su bajo contenido calórico.
El alcohol
La primera cuestión a tener en cuenta con respecto al consumo de bebidas alcohólicas es que nunca debe anteponerse a la llegada de la comida. Por eso, hasta el momento del primer plato, es recomendable poner en la mesa agua y bebidas light.

“Si tomamos antes de comer, el alcohol sube mas rápido a la cabeza favoreciendo, entre otras cosas, la caída del control sobre la comida. Por eso, recién cuando nuestros invitados pongan mala cara será el momento de traer alguna bebida alcohólica a la mesa que podría ser cerveza. Contrariamente, tipo una de la mañana, es recomendable ir cortando la oferta”, concluyó el doctor Cormillot.

En cuanto a las calorías, se calcula que una copa de vino tiene 150 mientras una de champagne contiene aproximadamente 130. O sea que si va a tomar, tome champagne.

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