Todo entrenamiento tiene un límite que hay que respetar

Todo entrenamiento tiene un límite que hay que respetar

Siempre escuchamos decir que entrenar el cuerpo es altamente saludable debido a que ayuda a mejorar su funcionamiento, pero cuando el entrenamiento es demasiado y pasa a ser una obsesión es necesario parar. Nada en exceso es bueno y lo mismo ocurre con la actividad física.

Pasarnos con los pesos, los tiempos o las rutina no sólo puede dejarnos exhaustos sino que puede lesionarnos los músculos y las articulaciones. Cuando se ejercita de manera moderada y controlada el gasto de energía y el trabajo muscular puede ser altamente saludable, generando un aumento en la producción de endorfinas lo cual también produce una sensación de bienestar general. Pero cuando las duraciones e intensidades sobrepasan los límites del cuerpo, la actividad física puede resultar altamente dañina.

Según estudios, las actividades físicas moderadas pueden ayudar a combatir las enfermedades debido a la potenciación de la actividad del sistema inmunológico. Sin embargo, estas investigaciones también han demostrado que cuando se entrena sobrepasando los límites el cuerpo queda exhausto y se reduce la inmunidad, abriendo la posibilidad de contraer infecciones.

Así como el entrenamiento deportivo es una herramienta que puede ayudar o complicar al sistema inmunológico, existen otros factores como el estrés, la mala alimentación, el insomnio o el sueño escaso que pueden también contribuir negativamente a la contracción de enfermedades. Recordemos que cuando el cuerpo se encuentra altamente fatigado sus recursos disminuyen, razón por la cual está más expuesto a contraer infecciones o enfermedades.

Existen estudios realizados por la Universidad de Birmingham de Inglaterra que se han encargado en demostrar los efectos que produce la intensidad y duración del entrenamiento y su relación con la inmunidad del cuerpo.

Se hizo un testéo con personas que entrenaron en dos ocasiones: una de baja intensidad y larga duración (al 50% de su ritmo durante tres horas) y otra de moderada intensidad pero más corta duración (80% durante una hora). Si bien las medidas inmunitarias descendieron en ambos casos, en aquella sesión de larga duración y baja intensidad de produjo una reducción en la capacidad de luchar contra infecciones.

Según este estudio se puede concluir que es mejor entrenarse al máximo durante menor tiempo que hacer una rutina larga de menor intensidad.

¿Cómo puede afectar esta investigación a un culturista o a un deportista que debe entrenar fuerte para progresar?

Lo ideal para él será reducir un poco la duración de su entrenamiento así como también la intensidad, es decir, deberá continuar entrenando sin caer en el sobreentrenamiento si es que no desea que disminuya su actividad inmunológica.

¿Cómo puede uno estar al tanto de esto?

El cuerpo siempre otorga señales de lo que le está ocurriendo. En el momento en el que la fatiga aumenta y la fuerza disminuye es hora de parar. Además, es conveniente acompañar esta situación con un adecuado descanso y una alimentación sana proporcionando al cuerpo los nutrientes que necesita no sólo para estar preparado para el entrenamiento sino también para enfrentar las potenciales enfermedades.

Una ayuda muy simple que se le puede otorgar al cuerpo durante el entrenamiento, además de la hidratación adecuada y necesaria es una bebida de carbohidrato, la cual otorga al cuerpo la posibilidad de disminuir los efectos negativos del ejercicio extenuante sobre el sistema inmunológico.

Además de este consejo, es conveniente seguir el sentido común: mantenerse alejado de aquellos que están enfermos, lavarse las manos luego del entrenamiento, evitar el contacto de los dedos con la boca o los ojos, beber abundante líquido, alimentarse de acuerdo al esfuerzo físico realizado y, por sobre todo, entrenar bajo la guía de un entrenador profesional o profesor de educación física.

Fuente: Muscle & Fitness
Artículo del Dr. Timothy C. Fritz.